Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - octubre 30, 2018
«A medida que transcurre el tiempo y te haces viejo, te das cuenta de que no existen respuestas a muchas preguntas. Sin embargo, lo que siempre sobran son historias«, es una frase que corresponde al narrador y humorista estadounidense Garrison Keillor y que puede encontrar a su protagonista en Sabino Arias, hoy día cumplidos los 93 años de edad, más allá del bien y del mal.
Sabino Arias Martínez nació el 30 de octubre de 1925, oriundo de Pachacámac. Solo parece una vuelta a la página, de aquellos años a la actualidad, de su pueblo rural, repleto de chacras y haciendas, entre estas ‘Aguas Calientes’, lo que más tarde se convirtió en el haras del mismo nombre, de los hermanos Bentín. Fue allí donde Sabino dio sus primeros pasos en el mundo de los caballos, alargado a más de medio siglo dedicados como preparador.
Sus padres fueron Isaías Arias y Lucía Martínez. Su padre administrador de una hacienda donde se sembraba y frutas, paltas y una serie de hortalizas y legumbres. Sus hermanos fueron Juan (lamentablemente fallecido), Hernán, Alejandro y Corina Victoria, propietaria de uno de los restaurants campestres más visitados de Pachacámac de nombre “Los Rosales”.
Sus primeros estudios los cursó en el Colegio de Pachacámac ubicado en la Plaza de Armas. En esa recabación de testimonios, Jota Jota Esquerre precisó que, de muchacho, no era estudioso, pero sí aplicado, además de travieso y gran peleador.
De la mano de Don Ernesto Palma, padre del que fuese líder preparador Luis Palma, el joven Sabino recibió las primeras lecciones sobre el purasangre. Ya en la adolescencia, la hípica lo llevó a Bolivia donde estuvo por espacio de dos años, hasta que decide retornar a Lima, donde se enrola como capataz de Luis Palma, con los éxitos ya conocidos.
Su debut oficialmente como preparador ocurre en el 63′ con Mr.Mackenzie, el tordillo que le dio su primer triunfo de la mano de Óscar Gómez. El año se resumió en diez victorias, pero abrió el panorama de un éxito sostenido que lo colocan hoy por hoy como referente en el arte del entrenamiento de purasangres de carrera.
Maidenform, Flaminio, Límite, Trovadora, Perseo, Lutz, Lady Shatzi, con la que se alzó con un esperado Derby Nacional hasta Elbchausse, son solo algunos de los campeones en una hoja en la que se reflejan más de 3 mil 400 victorias.
Tantas anécdotas, en medio de la euforia del triunfo y la pena del fracaso, de lo que se soñó y no pudo ser. Grandes caballos que quedaron en ‘proyectos inconclusos’, en esa capacidad incomprendida de aquellos que ‘no hablan’. Hoy, don Sabino, lúcido como pocos, se mantiene de pie, como un roble, atesorando su mejor logro, la compañía de su amor de siempre Doña Juana Teresa Rodríguez Castro y las consideraciones de sus hijos y demás familiares.
«Mi padre siempre nos dio el ejemplo, se preocupaba por nuestro porvenir, de hecho en nuestra casa teníamos enciclopedias a la mano, todo lo que implicase conocimiento«, recordó su hijo Alfonso, como testimonio a lo que representa en su rol de padre. Patriarca de una familia dedicada enteramente al Turf Nacional. Salud y loas para el eterno Sabino Arias.

En compañía de su hijo Jaime y demás familiares en la celebración de alguna carrera del Elbchaussee(Foto Sabino Arias)