Miércoles 17 de Julio de 2019

Jorge Graña, el Pony Boy que exhibe destreza en Monterrico

Por: Abrahan Carvajal - Mayo 10, 2019

Forma parte de una familia dedicada a la hípica, cuenta con 32 años de edad

Su vida va de la mano con los caballos.  Para Jorge Graña Villarroel no hay un fin de semana en el que deje de exhibir su temple frente a cualquier purasangre indocil en Monterrico. Así lo ha sido, al menos, en los últimos cinco años, tiempo en el que el ‘Che‘ cumple sus funciones como Pony Boy, colaborando con el orden del espectáculo.

Esta figura no existía hasta el Latinoamericano de Lideris. Justo vivía en Argentina y vine de visita en Lima. José (otro de los Pony Boy) me ofrece que nos encarguemos de esa tarea”, recuerda, quien tiene pedigrí estrictamente hípico. “Mi padre -Jorge Graña Rizo Patrón- estuvo domando caballos en el Rancho Luján  de Buenos Aires, donde llegaron tantos peruanos, fue allí en el campo donde pase parte de mi vida”, agrega.

Es por eso que su destreza es innata para controlar a esas bestias discolas de un solo tirón. “A los seis años ya estaba  encima de un purasangre”, asegura al tiempo de reconocer que desde temprano comenzaron los sustos. “Una mañana se me disparó un caballo de carreras. Ante la mirada de mi familia que estaban preocupados porque me tuve que lanzar de cabeza al pasto. Eso sí, luego de eso no sentí miedo. A partir de allí, nunca más”.

Dice que la captura de los caballos lo aprendió en los campos de Buenos Aires

En numerosas tardes su labor en el hipódromo cobra singular protagonismo, cuando logra capturar a los que salen despavoridos. “Esto lo aprendí corriendo en el campo, allí es común que atrapemos vacas y caballos de un solo tiro”, quien se divierte cuando el público le hace saber que reconoce su labor.

Tenemos que estar mosca. 100% despiertos porque son caballos y sus reacciones son inesperadas”, señaló Graña, aunque siempre está prevenido con algunos caballos que los coloca en aprietos. “Antes Morante era un dolor de cabeza, ya no está. Siguen otros como Bright Sun que se voltea e Impulsador, sumamente duro de pararlo”, dijo mientras atiende a sus tres compañeros de batalla:Como el Viento, Rolling Stine y San Quintín.

“Me toca ser su vareador. Entre lunes y miércoles los saco a caminar para que se relajen y entrenen. Mientras que los fines de semana, les doy medio turno a cada uno”, explica la rutina para que todo el ‘equipo’ este listo.

Al menos 50 potrillos pasan por sus manos cada año

El DOMADOR. La faena para Graña trasciende al horario de las carreras. Medio centenar de potrillos pasan por sus manos cada año. “Al poco tiempo de llegar, Camilo Traverso fue el primero en decirme para domar a sus caballos”, dijo quien conserva las prácticas aprendidas en Argentina.

Se trabaja mucho la boca y el sistema por señas. Debes mostrarle manos o la huasca al caballo, la izquierda para que doble a la derecha y viceversa”, explicó quien tuvo en sus manos a El Entrerriano y Juliana, entre otros ganadores clásicos. “En ocasiones logras adivinar cuando un potrillo es bueno, son inteligentes y aprenden rápido, pero la mayoría de las veces sales engañado”, se despide sonriente.

 

Comentarios