Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - abril 29, 2021
El jockey peruano John Jacinto está de regreso, luego de cuatro años fuera de las pistas. Ganador de siete estadísticas en su paso por varios circuitos en Estados Unidos, comenzará una nueva etapa desde este fin de semana en Louisiana Downs.
«Una serie de accidentes me mantuvieron fuera, pero esto es mi verdadera pasión», dice quien suma casi dos mil victorias, desde que comenzó hace dos décadas, pero está consciente de que debe recobrar la confianza de dueños y preparadores.
«Me siento muy capaz y físicamente bastante bien«, señaló a Contacto Hípico, quien ha sido líder en este circuito y comenzó a trabajar en Louisiana Downs, desde hace un par de semanas. «Los entrenadores me quieren ver. Como es natural, algunos se preguntan por qué vuelvo, si estoy apto o si tendré miedo», explica sobre las circunstancias de su retorno.
Fue precisamente en Louisiana Downs, el hipódromo donde alcanzó su primera victoria en hace 21 años. «Salí de Monterrico gracias al apoyo de Augusto Aguirre. Luego de ganarle un clásico con Brisbane, me asoma la opción de venir a Estados Unidos. Así lo hice, primero en Florida, pero al poco tiempo, un preparador norteamericano me invita a venir a esta zona», cuenta.
Los triunfos llegaron enseguida. «Fue con Summerville, un caballo outsider que pagó 45 por 1. Era bastante remolón y grande, me exigió bastante físico. Lo corrí enérgicamente y pudo ganar por cabeza, fue la única vez que ese caballo respondió», recuerda sobre lo que significó esa ventana para que fuese visto y las oportunidades llegaron, con ello su camino al estrellato.
«Al año siguiente, un agente me lleva a Sam Houston, Texas. No era como ahora, no habían jockeys latinos. A pesar de las barreras pudimos ganar estadística», señala Jacinto, quien mira con nostalgia cierta discriminación que se respiraba en la zona.
«Era una discriminación tremenda que también se extendía a las apuestas y los casinos, el Estado iba en contra de esto y la hípica era afectada. Al final, terminaron por dar mayor apertura y el público latino era importante para mejorar las cosas».
Sin embargo, para Jacinto en lo personal ese pensamiento también le afectó. «Con los comisarios tuve problemas. Me suspendieron muchas veces, decían que el jockey latino era agresivo en su manera de montar. En realidad, era un asunto de competencia. Cuando un latino llegaba a cualquier hipódromo, triunfaba y hacía lucir mal al norteamericano, era la manera de cortarnos las alas», razona.
Pero, la calidad se impuso. Jacinto no paraba de ganar y se daba a conocer en otros escenarios. «Llegué a trabajar con un entrenador que manejaba una gran caballada, Cole Norman. Mantenía sus ejemplares, siendo líder, entre dos hipódromos Louisiana Donws y Lone Star Park. Y yo debía estar en ambos hipódromos con viajes de cuatro horas por autopista», eran los años en los que Jacinto ganaba 200 carreras por año, pero con enormes cuotas de sacrificio. «Es el tiempo que no le puedes dedicar a la familia», dice en atención a Keysy, la mayor de sus dos hijos, hoy con 15 años de edad.
Con los grandes
En esa escalada, John Jacinto llegó a trabajar con D Wayne Lucas, el famoso preparador texano, que llegó a ensillar a Serena’S Song, Tabasco Cat y Thunder Gulch, entre numerosos campeones. «Me toma el agente de Pat Day y de inmediato me conecta con él. Ya no era el preparador de una poderosa caballada. Pero, siempre ha sido un tipo con clase»,dice para luego agregar detalles sobre su forma de entrenar.
«Le gustaba que los caballos salgan corriendo porque decía que mantendrían su paso. Entrenaba fuerte, decía que si se cansan, que se cansen en las mañanas, pero los caballos son para correr. Y podían hacerlo, porque generalmente tenía caballos buenos», así recuerda al Hall Of Fame, cuyo apoyo fue vital para el peruano en el logro de una estadística en Oaklawn Park, Arkansas ante figuras de renombre como Robby Albarado, Calvin Borel y Stewart Elliot.
Jacinto también llegó a mostrar su nivel en Kentucky. «Con D Wayne Lucas montaba en Churchill Downs. Recuerdo una vez que por quedarme más tiempo con mi familia. Viajé el mismo día y el avión llegó con retardo. Perdí todas las montas y llegué en la última. Estaba amargo todo el día, afortunadamente, sus caballos respondieron», recuerda.
Fue en Keeneland, la mejor carrera que obtuvo. Fue el Lane’s End Breeders’ Futurity (Gr. 1), por medio millón de dólares con Dawn Of War. «Era un caballo de Dale Romans que corría para el Ramsey. Grandulón con el que logré una buena partida, tomé la punta y lo pegué a los palos. Allí lo relajé y todos pararon. La carrera se hizo lenta y cuando lo busqué, remató muy bien», recuerda al tiempo de destacar su principal habilidad. «Aunque me adapto a cualquier caballo, me va bien en la punta, manejo bien el tren de carrera y los caballos generalmente se dejan dominar».
Una tras otra
A partir del 2013, los accidentes persiguieron a Jacinto. En Louisiana Downs, un caballo se quebró y al caer puso el brazo izquierdo y le pisó el codo y la muñeca. Al poco tiempo, en el césped, vuelve a caer y se resiente el mismo lado. Cuando finalmente logra enderezar el camino, el trabajo marchaba de maravilla , alcanzaba la estadística en Fair Grounds, New Orleans en 2016, hasta que un caballo lo lastimó en el partidor, obligándolo a entrar otra vez al quirofano.
«Son cosas que ocurren en este negocio, pero mi peor problema fue que el hueso agarró una infección cuando estaba en el hospital y nunca pegaba. Aunque estuve tomando medicamentos y obedeciendo al pie de la letra las indicaciones. Pasa el tiempo y presionó para saber qué ocurre y se descubre esta situación. Me tuvieron que operar nuevamente y por eso el tiempo tan largo de ausencia»,señala.
Durante esta etapa tuvo que lidiar con las frustraciones, cuando estaba acostumbrado a ser un ganador. «Se decae mucho psicologicamente. La vida te cambia», señala al tiempo de precisar que el tema de sus finanzas logró cubrirlos con una empresa de jardinería con sede en Louisiana, donde recibe desde hace varios años.
«Conocí mucha gente y pude montar este negocio, ofreciendo mantenimiento. Actualmente tengo decenas de clientes y demanda en la pagina web», dice quien bordea los 45 años de edad. A pesar de los riesgos de esta profesión como jockey, Jacinto afirma que está motivado a enseñarle a mucha gente que mantiene el talento sobre un purasangre.
«Estoy a 64 carreras de las dos mil y es una meta que quiero alcanzar. Empezaré con pocas montas para ponerme, pero estoy seguro que todavía puedo», concluye.