Lunes 30 de Enero de 2023

Huber Bocanegra y su despegue profesional

Por: Abrahan Carvajal - enero 20, 2023

Ganó más de 80 carreras el año pasado, esta temporada arranca de líder (Foto J.Villanueva)

El crecimiento profesional de Huber Bocanegra Flores es tan notable que es líder, en la estadística de jinetes en Monterrico, en la temporada que apenas comienza. «Vamos bien, todo es fruto del trabajo, en la espera de terminar con la misma fuerza«, dice el piurano quien espera cosechar más de las 82 victorias, sumadas en 2022.

El joven de 28 años que tomó el riesgo de seguir a su hermano a la capital, en 2012, con la ilusión de convertirse en jinete, jamás desmayó. Mientras él daba sus primeros pasos en la escuela de Monterrico, se animaba al ver a su hermano César saborear el éxito como aprendiz, ganando carreras cada fin de semana.

Hijo de agricultores, César Bocanegra y Carmen Flores, sin mayores conexiones con la hípica, aún así los hermanos se adentraron en Monterrico en busca de un mejor porvenir. «Siempre es una profesión riesgosa. Recuerdo que mi hermano cayó en carrera, un caballo del Polo Rocca se rompió y él sufrió golpes en un tobillo. Eso alarmó a mis padres, pero siempre mantuvieron el apoyo para que ambos prosigamos aquí», narró Huber, quien logró debutar en 2017.

«Fui parte de la Promoción Percy Gonzáles Vigil, donde salieron Erick Arévalo, Esvin Requejo, Armando Espinoza, Juan Pablo Medina, Jair Millares, entre otros», cuenta, además, que el triunfo llegó rápido. «Fue con Ramisa, de Beto Pastor, esa fue mi primera foto».

Manos amigas

En esos primeros años, Bocanegra se encontró con tutores, más allá de la escuela, que lo animaron a nunca darse por vencido.» Mi hermano y yo, llegamos al Aurora, allí Armando Fillipuzzi nos dio la mano, a tal punto que vivimos algún tiempo en el Stud. También recuerdo a Gerardo Julca, en ese tiempo, era capataz del Fiesta. Fue un gran apoyo».

Los hermanos Bocanegra, tanto Huber como César, experimentaron lo que es común en todos los hipódromos: el aprendiz cuando pierde el descargo, también con ello se van las oportunidades. «Fue una etapa difícil. Año y medio en el que solo me dediqué a ser galopador del Aurora. Casi no montaba». Y resurgió como un ave Fénix.

«En pandemia trabajé fuerte, como ha sido hasta el día de hoy. En esa etapa, hablaba mucho con Agustín Vásquez. Él me decía que tenía condiciones para ser un jinete ganador, que no sólo debía dedicarme a galopar. Así que comencé a montar sus caballos. También los de Gonzalo Cueva, Gerardo Julca hijo, Roberto Salas, todos ellos me han apoyado, desde siempre», agredece.

Una potranca, Anastasia, fue la llave del éxito que hoy le sonríe. «Recibí la oportunidad de Carlos Mario Zevallos. Era una yegua que daba problemas en el partidor, no quería entrar. La debutamos y ganó y luego con esta yegua de El Tri salimos airosos en el Selectos. Desde ese momento, cambió mi vida en Monterrico». Agosto, 2020.

Huber vive en Matazango, muy cerca del hipódromo, lo que le permite llegar a las 6 de la mañana. Así comienza la faena, en la que galopa o ejercita cerca de 20 purasangres cada jornada. «Eso ha sido clave, el trabajo. Creo que también he mejorado porque al montar más, se adquiere la experiencia, esa que hace al profesional», reflexiona.

El actual líder de la estadística sueña en grande. «Estoy agradecido y mantengo la misma dedicación. En algún momento, quisiera proseguir mi carrera fuera, en Estados Unidos. Ahora pretendo seguir disfrutando de estas experiencias, como la de mi padre viéndome ganar desde la tribuna. Es algo muy grato», concluye el chico que nunca se dio por vencido y hoy se forja a sí mismo como un referente entre los que dan espectáculo cada fin de semana.

Ganó más de 80 carreras el año pasado, esta temporada arranca de líder (Foto J.Villanueva)

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