«Son dos grandes jinetes, los admiro y este tipo de cosas me motivan», reconoce al tiempo de recordar a su padre Carlos Hernández.»Está muy orgulloso de mí, siempre me lo dice; pero también me corrige y eso me ayuda bastante, para lograrme en este oficio; de igual modo,crecer como persona», precisa con esa dosis necesaria de humildad que reafirma su personalidad pausada y segura.
En relación a su meteórico progreso, Hernández recalca precisamente la serenidad sobre los purasangres. «Se me ha hecho un poco difícil,salir a correr, todo es nuevo para mí. Pero, temprano supe que la paciencia es fundamental para lograr ganar carreras», afirma sin rastro de dudas.
Por lo pronto, la joven disfruta las mieles del éxito.»Me siento feliz, pasar la meta es algo que se siente muy bien. Salir en carrera frente a otros jinetes, muchos de ellos con tanto logrado y poderles competir de tú a tú es muy emocionante«, describió para luego concluir que está apenas en un tramo de un camino donde no siempre sonreirá. «Solo queda seguir aprendiendo. Con disciplina y perseverancia se llega lejos«, advierte