Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - agosto 26, 2019
Infausta noticia sacudió esta tarde los alrededores de Monterrico, quien fuese comúnmente conocido como ‘rayo’ y respondía al nombre de Gerardo Julca, apagó su luz físicamente. Tuve la fortuna de considerarlo un amigo, su esencia desprendía ese don de gente. Dueño de un chiste eterno propio de su carácter afable, el mismo que quiso preservar en la memoria de su entorno, del cual se alejó para que no fuera testigo del paso inexorable de un cáncer que terminó por vencerlo.
Tuvo la dicha de vivir a plenitud sus 64 años con franco temor al ocio, una conducta que dejó como legado entre sus deudos, esposa e hijos y un caudal inagotable de amigos que le respetaron y que hoy lloran su partida.
Por su generoso amor por sus semejantes, hoy lo despido como lo que fue, como un personaje salido de algún texto literario, esos que describía el alemán Johann Wolfgang von Goethe:”Sobre las cumbres hay paz, en las copas de los árboles apenas puedes percibir un aliento, los pajarillos han enmudecido en el bosque. Espera, pronto descansarás tú también”.
Descanso eterno, amigo.
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Sus restos serán velados en Villa María del Triunfo
Jirón Mayta Cápac Mz12, lote 12,Comité 15 al costado de la cancha Los Tigres, Tablada de Lurín.
Lea también entrevista realizada a Gerardo Julca en 2017.
GERARDO JULCA: “AFRONTARÉ EL RETO Y RESPONDERÉ CON VICTORIAS”
Una decisión a temprana edad llevó a un joven Gerardo Julca a aterrizar en el hipódromo de Monterrico de la mano de Alberto del Solar y su poderosa caballeriza. “Era irme a probar suerte con la pesca en Chimbote o quedarme de aprendiz de jinete en Lima y más pudo el amor por los caballos”, narró el hoy preparador, quien es prácticamente desconocido por la afición, pero en las caballerizas para la mayoría de los profesionales, cuando se pregunta por “Rayo”- su apodo- infunde respeto y es sinónimo de conocimiento sobre el manejo de caballos.
Oficialmente Transylvania significó su primera victoria como preparador, hace dos semanas. Pero, Gerardo “Rayo” Julca ya cuenta con 60 años de edad y casi medio siglo ligado al mundillo hípico. “A los 12 años, vine con mi padre y mis hermanos a probar suerte en Lima. Eran los años 70” y se comenzaba a ver el proceso de la reforma agraria con Velasco, razón por la cual se decidió venir a la capital con el apoyo de Alberto del Solar y su Stud Villa Rica, pues mi padre trabajaba con él en un criadero de caballos en el Departamento de Ica, de donde provenimos”, así comenzó los primeros pasos de Julca, quien aspiraba ser jinete pero rápidamente el peso lo venció.
El destino le tenía designado momentos estelares en diferentes facetas, ya a los 17 años se convirtió en amansador de caballos de renombre con Fugaz, luego el éxito lo acompaña en el rol de capataz de importantes establos durante más de tres décadas, cosechando clásicos por doquier, entre estos el más soñado: El Derby Nacional con Musicale.
ABRAHÁN CARVAJAL (AC): Para muchos, ver su nombre en el programa, es imaginarse a un prepa que da sus primeros pasos, pero la realidad es que cuenta con cuatro décadas cosechando éxitos en diferentes roles ¿Cómo ha vivido la hípica?
Gerardo Julca (GJ): El hipismo me lo ha dado todo. Quise ser jinete; pero no pude con el peso y me dediqué al amanse de los caballos. Antonio del Solar siempre me apoyó con su Stud Villa Rica; pero se dio la oportunidad de que él asumiera el rol de preparador de sus caballos y de sus amigos, entre ellos el stud Jet Set y confiaron en mí para la tarea de amansador y luego el capataz de no menos de 50 caballos. Comenzamos a sacar campeones como Sultán Junior, Fugaz y Sir Arthur. Eran poderosos ejemplares, a Sultán Junior los periodistas le decían “el caballo de fierro” pues lo corríamos en 1200 y luego en 2 kilómetros e igual imponía superioridad. Entré por la puerta grande a Monterrico”
AC: Conociste la responsabilidad a temprana edad al ser capataz de un stud importante ¿Cuáles lecciones aprendiste que te sirven en tu papel actual de preparador?
GJ: Esto es un oficio de 24 horas prácticamente. Si quieres ser exitoso como entrenador, a veces debes olvidarte de tu propia vida. Lo principal es compaginar con los vareadores. Tratar de entenderlos. Debes entender que además de aspirar a tener suerte para obtener buenos caballos, también debes lograr engranar un equipo de buenos vareadores. El capataz facilita notablemente la función del prepa, pues delega en él muchas tareas y allí está la clave del éxito. Debe funcionar todo como un reloj. Todos en armonía, si falla uno, ya sea el prepa, el vareador, el jinete, los resultados nunca serán los esperados. Por eso vemos que la labor de hombres como Antón Vásquez al lado de Juan Suarez tiene un peso especial. Seguro estoy que el preparador se siente más confiado con un capataz veterano en quien delegar.
AC: Has trabajado con muchos grandes como vareador y capataz ¿Qué aprendiste de Don Sabino Arias?
GJ: De Sabino se aprende la disciplina. A las 5:30 am ya estaban los vareadores allí, su stud con las puertas abiertas y recibiendo a los propietarios. Aún a los 90 años de edad se mantiene como un roble. Antes con él, llevábamos 20 o 25 caballos a la pista pequeña a trabajar y luego los caminábamos. Era rutina yo la sigo en la actualidad. Las palabras se las lleva el viento, los números lo dicen todo y él se ha llevado el calendario clásico nacional.
AC: … y ¿Qué ha logrado Gerardo Julca?
GJ: Fui capataz del señor Fernando Gómez y su Stud Santa María a mediados de los 80 y junto a Leoncio Chuan logramos el Derby con Musicale. Fue una década dorada donde concretamos muchos clásicos. Luego, trabajé con Filipuzzi padre, de quien tuve el mejor concepto.
Más tarde, me puse a trabajar por mi cuenta y llegó el apoyo de Pepé Simón y el Stud La Amistad, además de Mario Miró Quesada, propietario del diario El Comercio. Tenía cerca de 30 animales. Fue el momento que vino Filipuzzi hijo, quien tenía la patente y también comenzaba a recibir caballos y me hice su capataz. Era una cuadra sólida, vino el apoyo de importantes divisas como el Fiesta, Chion Kong, Hamide y el Náutica. Del 2002 hasta el 2012, llegamos en cuatro temporadas segundos en la estadística y sacamos un buen caballo como lo fue Empire King.
AC: Estando en una posición cómoda como capataz con tanto material ¿Por qué decidiste independizarte y buscar otros horizontes como preparador?
GJ: Precisamente lo que lamento es que habiendo tenido tanto potencial de piezas caras, junto a Filipuzzi no hubo la suerte de lograr caballos clasiqueros a excepción de Empire King. Los propietarios lo merecían y yo ya estaba aburrido. Siempre se sueña con las coronas, con las pollas, etc. Cada año, quería dar el paso de independizarme; pero llegaban nuevos productos y pensé aquí está el campeón.
AC: Al final diste el paso, obtuviste la patente ¿Qué expectativas tienes?
GJ: Tengo que agradecer a Dios y a las autoridades. Los propietarios me dieron el espaldarazo. Son tantos años dedicados a esto y he tenido una vida limpia. Di el examen y aprobé, casualmente junto a otro buen preparador, Carlos Mario Zevallos “el zambito aplicado”, de quien por cierto también fui su capataz.
AC: Oficialmente la primera victoria llegó con Transylvania pero, ya venías entrenando y ganando en Monterrico ¿Con qué material cuentas?
GJ: Son en total 13 animales que tengo bajo mi cuido. Loyal Jason es actualmente mi mejor caballo. Con este he ganado cinco carreras y un clásico, lamentablemente es delicado. Si no fuera por sus problemas estaría de protagonista en los mejores premios. Pero, ya está bien y listo para ganar. Sahara Prince está por regresar de Arequipa al igual que un grupo de caballos del Villa María que están próximos a reaparecer y ganar como lo harán Brisas del Mar y Nonna Ausente en sus venideros compromisos.
AC: ¿Qué se requiere para triunfar en Monterrico?
GJ: En cuanto al entrenamiento, la pista cuando es muy blanda y es un poco peligrosa para los caballos, pues genera lesiones. Antes era más arena y había confianza para entrenar. Hace falta la otra pista, donde se construyó el centro comercial, quedó en reemplazo la pista pequeña.
A los caballos hay que cuidarlos como si fuese un familiar, darle una buena comida, un buen pasto. Es como un niño que lo llevas al jardín y lo ves evolucionar. Hasta que llega el momento en que cada uno, alcanza su máximo potencial, lo importante es que estén sanos. El balance a fin de año hablará por mí mismo. Espero cosechar el mayor número de triunfos.