Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - enero 07, 2019
Doña Juana Teresa Rodríguez Castro, una dama querida en Monterrico, falleció hoy, informó su familia. Envejeció con gracia. El paso inexorable del tiempo va menguando el cuerpo en esa batalla perdida ante la muerte, que bien pudo alargar hasta los 90 años de edad.
Lo hizo, sin embargo, con ese espíritu joven y armonioso que siempre manifestó al ser la gran compañera detrás de un hombre exitoso, Sabino Arias. «Doña Tere«, como se le conocía en su entorno cercano, desde temprano asumió el noble oficio de formar a gente de bien.
Desde Pachacámac, salió vestida de blanco con su amor de toda la vida, así asumió el rol de educar a sus hijos Julio, Rosario, Jaime, Alfonso y Juana, todos profesionales en el ámbito de la medicina.
«Recurrentemente, le escuché decir a Don Sabino que llegó a formar una familia de bien y que él pudo lograr lo que se propuso, gracias a ella. Por la manera como cuidó y educó a sus hijos. Fue una gran madre, esposa y abuela», recordó Carlos Izaguirre, médico veterinario y amigo de los Arias.
Con la salud resquebrajada, ‘Doña Tere’ no perdía su don de gente. Siempre atenta con el conocido o el extraño que ingresaba a la caballeriza número 7, dispuesta a conversar. «Era una señora muy buena y tierna. A pesar de su edad, andaba pendiente de otras personas», así la recuerda Ana Isabel Sánchez, trabajadora en el corral.
Se le veía en compañía de su esposo y de su mascota ‘Lula’, la perrita que protegía con sumo cuidado como si se tratase de un hijo más, así era su corazón de generoso. «En estos últimos meses, estaba muy enfermita, ya se le veía poco», señaló Sánchez, quien guardó un último recuerdo.
«Yo también me enfermé y falté una semana y cuando regresé, pasé y la vi. Ella me dijo con la ternura habitual:’No has estado viniendo, se te ha extrañado’, eso me sorprendió y me hizo sentir bien, ella se daba cuenta de las personas cercanas», narró Ana Sánchez, quien evocó esa sensación tan similar al nexo entre una abuela y nieta que se recreó en aquel momento.
Sus restos serán velados, a partir de las 10 am, en en el Santuario Arquidiocesano del Sagrado Corazón de Jesús. Santorín 258, Santiago de Surco 15023.
Paz a su alma.