Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - febrero 10, 2020
Durante la semana pasada fallecieron dos personas que Monterrico va a extrañar mucho: Raúl Serrano y Vicente Portaro. Ambos en sus diferentes roles, aportaron enormemente al devenir de la hípica peruana,su pasión por este espectáculo la hacieron sentir con el testimonio de un trabajo tenaz y consecuente.
«Se nos fue un grande del periodismo hípico, se nos adelantó, único e inigualable don Raúl Serrano y su Hablemos de Hípica toda una leyenda familiar, como Augusto Ferrando y su Peña Ferrando, Federico Roggero y su Bandera Arriba, Alfonso Pocho Rospigliosi y su Radio Ovación y Gigante Deportivo, Juanito Huirse en La Prensa y tantos programas, Emilio Laferranderie El Veco, Humberto Martínez Morosini, Óscar Artacho, etc. Todos ellos grandes periodistas deportivos e hípicos en su momento», expresó un aficionado – vía redes sociales–al conocerse la noticia de su deceso. Hondo sentir sobre un personaje que se volvió hípico de la mano de su padre en el recordado hipódromo de San Felipe y, como principal legado a esta actividad, por varias décadas a través de su labor radiodifusora, hizo lo propio en la formación de otros con el arrebato de sus narraciones.
«La ampliación de la ampliación de la ampliación», «Patapúfete», «Esto se acabó«… Son algunas de esas frases – a través de su voz- acuñadas en el imaginario popular. Hombre culto, Serrano entendía que además del concepto de entretener al oyente, también la función del locutor/periodista era también la de educar. Es por ello que, a su modo, daba lugar a la controversia con sus críticas, animando al oyente a formar alguna matriz de opinión sobre situaciones que sucedían en el turf o en la vida cotidiana. De igual modo, esa faceta de docencia la cumplió con una correcta pronunciación de los nombres de los purasangres, así lo destacan sus amigos y seguidores.
Hoy nos ocuparemos de honrar la memoria de Vicente Portaro, menos conocido por la afición, fue un bastión para el turf nacional. Fundador del stud Ocala, luego delegado a su hermano Enrique. Promotor en la conformación de haras nacionales de impacto, como el Monterrico y luego ‘puente’ para la exportación e importación de ejemplares que han hecho historia en las pistas así como en la crianza, no solo en el Perú, también en diversas partes del hemisferio.
«Antes de irse a Estados Unidos por allá en los 80′, le fue encargada la realización de varios catálogos en una época en la no sabíamos de computadoras ni Internet. Teníamos que armar los pedigrí en las maquinas de escribir y hacerlo prácticamente de memoria», refiere Leslie Hammond, de quien consideró su amigo, un ‘hombre bueno’ que le ayudó años más tarde a importar numerosos sementales de éxito al Perú.
Ese mismo Vicente Portaro o ‘Churruco’, como era conocido entre sus amigos, aquellos hípicos de antaño que lo recuerdan de aquella época cuando en los 70′ inició en Monterrico, con Servicios Hípicos S.A., una empresa de transporte que fundó con Augusto Maggiolo hijo. «Llegó a exportar muchos caballos peruanos a Colombia y otros países. Luego se marchó a Estados Unidos, allá se estableció en Florida, inicialmente tuvo mucho qué ver en la conformación del Santa Cruz, el criadero de los Rizo Patrón en Ocala«, recuerda Hammond.
Desde allá la visión y trabajo de Portaro se comenzó a sentir en Monterrico pues, se tradujo en importaciones de caballos que escribieron su nombre en el historial clásico. «Para Raúl Saba y Freddy Nossar envió a Spend One Dollar. De rodillas no muy cristianas, defecto que al parecer trasmitía su padre Spend a Buck. Fue un caballo extraordinario que inclusive regresó a Florida y ganó un clásico en Hialeah», rememora Hammond sobre aquel éxito que luego se repitió, ya vinculados con la compra de otros sementales.
«Lo llamé cuando vi que Privately Held se había mancado corriendo en Prax Racing, hizo el contacto para que no lo sacrificaran y así logramos traerlo al Perú», así narró Hammond sobre el papel de Portaro en el rescate del que posteriormente fue el padre de Interoceánico, Alanza y Private Affair, entre otros corredores.»Con Yazaaman me envía su pedrigrí, en ese momento, los Galileo comenzaban a arrasar en Europa. Y El Shawell tenía este caballo corriendo en EEUU y estaba en un precio muy aparente. Cuando llegó al Perú, era un esqueleto, algo impresentable. Ya sabemos lo que es este padrillo, hoy en día».
Las relaciones de Vicente Portaro eran amplias. En tal sentido, la huella de su trabajo se refleja en hípicas como la chilena y argentina.»Era muy amigo de Pedro Hurtado, dueño del haras Paso Nevado, le llevó un hijo de Gone West que dio muy bien. Luego siguió con Scad daddy y Loking At Lucky, además la mayoría de las yeguas norteamericanas se compraron a través de él», enumera Hammond sobre sus frecuentes aciertos. «Trabajaba con Néstor Camino, quien estuvo a cargo del Stud Book y actualmente maneja el hipódromo de Palermo».
El Turf peruano pierde una cabeza de playa en el mundo de la crianza. «En los últimos meses, se fue apagando su voz, era signo inequívoco que su salud empeoraba. Es una gran pérdida que trasciende a la actividad, pues era una buena persona, respetada y querida», concluyó Leslie Hammond en este retrato de un hombre que contribuyó al desarrollo del espectáculo tras bastidores.