Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - abril 29, 2019
Un título imperioso y descriptivo es el que recoge uno de los libros del periodista Andrés Oppenheimer publicado en 2014 y cuyas conclusiones están plenamente vigentes. A través de una serie de entrevistas a personajes influyentes, el argentino logra plasmar el por qué la innovación es el principal capital para garantizar el crecimiento de toda sociedad, una tendencia que se replica en el plano empresarial propiciando el éxito de algunos negocios sobre otros.
Nos llamó la atención las respuestas ofrecidas por Bill Gates, cuando se le pregunta ¿Cuál es la razón por la que algunos países crecen y otros no? El factor clave es la humildad, respondió. “Sí, es la humildad. Los países que progresan son los que piensan que se están quedando atrás, los países paranoicos, los que creen que otros le van a pasar por encima todo el tiempo y eso los hace actuar, los empuja a no quedarse dormidos y no caer en su complacencia”. Tales conclusiones nos hicieron aterrizar sobre el análisis de lo ocurrido en Monterrico, de aquel hipódromo en esplendor al de hoy que languidece.
El mismo de las tribunas repletas, el espacio predilecto de entretenimiento de otrora que se dejó arrollar ante propuestas emergentes y no tuvo capacidad de respuesta. “Es el momento de estar unidos. Nunca más vamos a tener que estar separados. La unión férrea nos encaminará hacia el progreso que queremos como institución”, ha sido el llamado inicial del doctor Alejandro Aguinaga, luego de haber sido elegido como el Presidente del Jockey Club del Perú.
En un escenario realmente complicado con pérdidas que ascienden a “650 mil soles mensuales”, sin liquidez en caja y con total incertidumbre entre los socios de la institución, al menos de los que entienden que la actividad hípica es el motor para que el Centro de Esparcimiento pueda gozar de la condiciones favorables para su funcionamiento.
Insistentemente indicó que se requiere que el hipismo peruano de un salto a la modernidad en una reingeniería que partirá desde sus instalaciones, es el momento en el que Monterrico debe “reinventarse” y ese concepto requerirá de mentes creativas, de un conjunto de profesionales que entiendan el comportamiento de un mercado cada vez más dinámico y exigente.
No más amiguismos, el talón de Aquiles en las anteriores gestiones. El llamado es que prevalezca la meritocracia en esta conformación de equipo, y así romper con los ‘compadrazgos’, promoviendo una de las maneras más efectivas para evitar la corrupción.
Aquellos que reciban la confianza, deben responder con gestión y eficiencia, sin que tampoco implique bajar la cabeza por conservar un puesto de trabajo. Es hora de que el Jockey Club del Perú integre a gente capaz, donde se abra espacio para la autocrítica, disentir y así dejar atrás ‘cualquier sombra de sospecha’.
“Nosotros no estamos sometidos ni ligados a los cúpulas de poder, ni con los constructores ni con los proveedores, solo con el bienestar de la institución”, así lo pregonó el doctor Alejandro Aguinaga. En efecto, no era el favorito de esta contienda. Su propuesta no tenía cordón umbilical con anteriores gestiones y eso, en teoría, caló en los votantes que vieron en él y su equipo la oportunidad de un vuelco total, de hacer las cosas de una manera distinta.
Por lo tanto, de sus primeras acciones, los que dieron su voto esperan una “poda” de todo aquello que es nocivo para la institución. En sus manos está la oportunidad de cambiar radicalmente situaciones perversas que se han enquistado como un cáncer y han hecho metástasis.
“La planilla está al menos 50% inflada representando pérdidas permanentes en un verdadero bodrio de administración, toda una operación aberrante y condenada para llevarlo al fracaso”, aseguró antes de ser electo, ahora habrá mucho que recortar.
En este sentido, Aguinaga también aseguró que quienes lo acompañan son gerentes exitosos. “Ninguno viene a buscar cualquier dispendio. No traemos a gente que llegan a dormir y hay que regalarles el sueldo”, afirmó.
Ante los retos que se avecinan, su gestión deberá armarse de verdaderos especialistas en todas las aristas que comprende el turf, la conformación de un equipo en constante retroalimentación. La comunicación en todas las direcciones, de lo contrario el “producto” que pretenda lanzarse puede estar alejado de su esencia; de modo que le costaría establecer esa ansiada conexión con el mercado.
“Ya no hay más espacio para propuestas viejas con actores del pasado”, así lo señaló Aguinaga, por el bien de Monterrico. Es el momento de convertir esperanzas en realidades palpables.