Martes 17 de Setiembre de 2019

BALAREZO: “Seguir vendiendo terrenos del Jockey no debe ser una opción”

Por: Abrahan Carvajal - Diciembre 03, 2018

Cree que el Hipódromo se puede dinamizar con la puesta en funcionamiento de una red de servicios múltiples

Balarezo es hípico hasta los tuétanos. Creció entre caballos, los del haras de su familia en el Gina Santa Rosa, contagiado también por la euforia de estrellas como Mari July y el mismo JanFranco aquel juvenil que estampó su nombre en la carrera máxima para juveniles, el Derby Nacional del 94′. A la luz de estos tiempos, el afecto por la actividad le viene ‘aderezado’ con una cuota de preocupación, característica común entre quienes hacen vida en lo que alguna vez fulguró como el Coloso de Surco, hoy sobreviviente a una dinámica de mercado cada vez más voraz que lo obliga a reinventarse.

Jan Franco Balarezo, arquitecto de profesión, con solo 31 años, asumió recientemente la gerencia del criadero líder del país, con retos enormes. Más allá de mantener y aumentar su ‘clientela’, se tropieza con la realidad de una industria compactada que sacude sus cimientos. Es por ello que ‘abre la cortina’ para fijar posición y a la vez aportar sugerencias que ayuden a un mejor porvenir de Monterrico.

.¿Cuál crees que es el camino para formar nuevos hípicos?
-El caballo es majestuoso. Cuando alguien lo ve por primera vez queda fascinado. He tenido la oportunidad de conectar a muchas personas al haras. Presencian ese momento mágico de verlos nacer, ponerse de píe y por ese instinto natural buscan correr. Ser parte de esas etapas, de cómo se transforman para luego llegar al hipódromo, ser corredores y cruzar la meta es una sensación increíble que debe ser proyectada masivamente.
Siempre se asocia al hipismo como un espectáculo de élites, el llamado “deporte de los reyes” ¿Cómo volver a conectarlo con todos los sectores peruanos?
-La mayoría de los jóvenes que asisten a las carreras vienen de familias hípicas, pero cómo traer a los que en nada tienen que ver con la actividad. Una de las problemáticas es que el hipódromo es cerrado. Cuando les hablo a mis amigos sobre el Jockey, piensan en el centro comercial y no en el hipódromo, del cual solo ven la tribuna cuando transitan por la Panamericana.
Para avanzar en esto hay que usar todas las herramientas posibles.

Apalancarse en la tecnología para abrir sus puertas al mundo, sino viviremos con las familias de siempre. Lo cierto es que en estas familias, de tres hijos, quizá uno que sea hípico. Al final se imponen los gustos, es como cuando escoges una carrera, quizá tu padre desees que seas ingeniero pero sí se te mete en la cabeza que quieres ser médico, es el camino que tomarás.

Pero, la hípica tiene a favor una suerte de semilla que transmite el afecto por los animales¿quién no quiere a un cachorrito? Lo mismo sucede con el caballo que es un poco más grande al que se le trata con mayor respeto; pero cuando se va a un stud allí puedes ver a un vareador o dueño compartiendo con el caballo y relinchar como un niño.

Desde niño está inmiscuido en los diferentes procesos de la actividad

¿Cuáles vehículos se debe usar para generar ese efecto?
-Todos los que la tecnología proporcione: Facebook, instagram, etc ¿Qué cosa es la hípica? Es emoción. Instagram, por ejemplo, es una red social con gran detalle gráfico y que mejor recurso para proyectar esas carreras con llegadas estrechas, cabeza a cabeza donde se ve el esfuerzo del caballo y del jinete; además de esa historia que la acompaña. El vareador, ese personaje que está todo el día con el caballo, consolidando un vínculo especial. No hay una empresa que sea exitosa y no maneje redes sociales.
-Se tiene que promover hinchadas en los animales. Trasladándolo al futbol, los fanáticos de equipos como el Alianza o el Sport van al stadium no porque tengamos el mejor futbol del mundo o el más bonito, van por el amor a la camiseta que los motiva a trasladarse. Ya se ha demostrado infinidad de veces que un caballo puede mover masas, lo hizo Seabiscuit, Secretariat hasta Zenyatta, recientemente, aquí de data reciente lo logró El Provinciano y tantos otros.
En Gulstream Park, Florida, puedes observar fotografías a tamaño real de jinetes que actualmente están en campaña. Eso es la manera de generar íconos. Caballos como Santorín, representan un legado que traspasa generaciones, quizás otros como Flor de Loto. Hace poco vi una entrevista de alguien que comentaba: “Si ya tienes la estatua de Santorín, has otras para propiciar un museo”. Abordas el presente sin desconectarte del pasado.
¿Qué añoras de la hípica del ayer?
Un recuerdo grato es verme en la tribuna, corriendo desde el paddock hasta el hongo de los comisarios. Un grupo de niños hacíamos carreras, entre ellos Miguel Mena y tantos otros. Ahora en esa edad se divierten con un Ipad que lo manejan inclusive mejor que un adulto; pero estoy seguro que si juntas a un grupo de ellos, vuelven a ese estado cavernícola de simplemente disfrutar sanamente en estos espacios.

Monterrico puede convertirse en centro de encuentro familiar (Foto JCP)

Existen posiciones de que la salida es seguir vendiendo terrenos para “oxigenar” la actividad ¿Compartes ese criterio?

-Es lo peor que se pudiera hacer. Esa oxigenación debe buscarse atendiendo al negocio y diversificar otras fuentes de ingreso. Como arquitecto, encuentro varios puntos vitales a explotar. La principal es abrir las puertas del Jockey al mundo. Por ejemplo, se puede crear, una alameda bonita en la cara al hipódromo o también en la zona del Daytona. Tanta gente que corre de día, de noche, en las tardes. A toda hora. ¿Cuántas personas valorarían ese contacto visual con un caballo de carreras? Creo que muchas y conectarlos a través de estas opciones es una invitación directa a ser parte de esto.

-Hace poco leí una carta del ingeniero Javier Lecaros- a quien no conozco en persona- quien dijo una gran verdad, tocando el tema de los ingresos del Jockey mediante alquileres de los espacios para conciertos; pero es increíble que la gente que venga a ver una carrera lo que observen son toldos. Los suelos del Jockey son muy buenos, hablar de esto es requerir una inversión fuerte, pero pudiera hundirse el Daytona y propiciar una manera arquitectónica agradable con una concha acústica para darle espacio a los conciertos y asegurar la completa visión de las carreras por parte de los aficionados.

Una alternativa son los estacionamientos subterráneos. Escavar es caro, además de toda la estructura que requiere, muros de contención, etc. Pero ya se cuenta con el túnel y ese sentido de oportunidad está allí. La Olguín ya es una zona financiera con un grupo importante de oficinas carente de este servicio.

Diversificar los recursos ha salvado a hipódromos como el de Gulstream Park, en Miami. Allí construyeron una suerte de embudo que se abre y cierra hacia el cánter, cuyo trayecto cuenta con una serie de restaurantes y tiendas. Todo el que va, tiene un conjunto de servicios a su alcance que los invita a pasar todo el día en estas instalaciones, comiendo, tomándose un café, entrando y saliendo de una a otra tienda en el propio hipódromo. Ya tenemos una ubicación idónea del cánter para explotar esto.

La proyección de íconos, tales como jinetes que son atletas de alta competencia generará adhesión a la actividad

-Otro punto es que si se construye una alameda que pueda interconectar a las puertas 1, 3 y 4 se lograría nodos de atracción con cafeterías, espacios de arte que atraigan a ese flujo de personas; además se propiciaría una vida nocturna en el lugar. Cuánta gente va al parque Kennedy para ver a los artistas. Ese mismo público sería rebotado hacía el hipódromo. Todo planeamiento integral funciona. Lejos de lo que refleja la Puerta del Centro.

Monterrico ha estado sometido a litigios legales, como estructura su valor arquitectónico e histórico es innegable ¿Qué ha pasado para quedar tan desguarnecido?
-En su momento fue el más moderno y bonito de Suramérica. Lamentablemente el asunto es una problemática de la misma sociedad que no valora en su justa dimensión.

Hace poco leí que se estaba vendiendo la casa de un poeta o escritor en el centro de Lima para convertirla en Fábrica de calzado. Ahí te das cuenta de que si no se exige la protección de la cultura, menos se logrará la protección del Jockey.

Pero, hay formas de atender la situación. Actualmente en la ciudad no hay pulmones. No hay mayores concentraciones de lo verde, solo está El Olivar y algunos campos de golf. El Jockey Club debería llenarse de árboles, de cipreses, pinos. Lo que te convierte en el diablo ahorita es que mates a un perro o derribes a un árbol.

Convierte a Monterrico en un pulmón para Lima, especialmente con su cercanía con la Panamericana y la Javier Prado y con ese aporte, lo blindarás totalmente.

Al frente de un haras tropiezas con la realidad de un mercado que cada vez se achica más ¿Aún es rentable?
-Ahorita no, es parte de la pasión, nos toca caminar con fe. Hablando de la hípica peruana, estamos en un punto muy bajo, ya no se puede caer más, a menos que se cierre y creo que todos los que amamos esta actividad no lo vamos a permitir.

La Asociación de Criadores y Propietarios deben actuar como una sinergia. Nosotros como criadores dependemos de los propietarios, si no hay quien compre, perdemos nuestra razón de estar. Tenemos también la tarea de fomentar nuevos hípicos. Abrir las puertas de los haras. Ciertamente es un trabajo receloso; pero eso generará un efecto positivo.

¿Cómo ves el futuro de la institución?

Con optimismo. Una realidad es que el Derby sigue atrayendo mucha gente al hipódromo pues es un evento social. Pero, se debe hacer lo mismo con todos los clásicos, el Independencia , el jockey Club, todos los fines de semana se debe convertir a Monterrico en un despeje, en un espacio de entretenimiento. A veces se cae en un error de pensar que esa gente que viene al hipódromo por primera vez, no juega. Pero, hay que entender que esto es un proceso. El que viene y le gusta, vendrá un segundo día. En algún momento se animará a apostar.

Para el que está aburrido, debe encontrar en las carreras una oportunidad de algo distinto. Tanta gente exitosa con la que cuenta el Jockey Club, es momento de que todos pongamos nuestro granito de arena para preservar lo que tanto nos apasiona.

Descata que se requiere la sinergia de todos los sectores para sacar a flote la actividad(Foto Haras Gina Santa Rosa)

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