Sábado 22 de Agosto de 2026

Felipe Rospigliosi, en recuerdo de un gran hípico

Por: Abrahan Carvajal - diciembre 07, 2021

Siempre fue respetado en la industria

Luis Felipe Rospigliosi había pisado las caballerizas, a mediados de este año, luego de casi dos décadas de ausencia. Sus colores del Anónimo reaparecieron esta temporada, victoriosos con Fimmel y Tupac. Era el preludio de una despedida de un hombre que constituyó  un pilar de la hípica, en esa época romántica que se vivió con la construcción y posterior inauguración del Hipódromo de Monterrico, por allá en una ya lejana década del 60”.

Luis Felipe Rospigliosi partió al encuentro con el Señor, este martes, luego sufrir los estragos del Alzheimer en la última etapa de su vida.  Aún los hípicos de antaño vibran con el recuerdo de sus campeones El Führer, India, Tunja, Alemana y tantos otros egresados de Los Pacaes.

Le gustaban mucho los caballos, era una persona exigente, pero también compresiva”, así lo recuerda Julio “Pocho” Arias, hijo de Sabino Arias, al hombre que, junto con Gonzalo de La Puente, le brindó al apoyo a su padre para abrirse paso en el difícil arte del entrenamiento.

Se manejaba con paciencia y podía comprender que a veces los caballos corren mal y no era de echarle la culpa a nadie, hasta evaluar las cosas para encontrar las posibles razones”, dice sobre la clave que se basó en la confianza para tener resultados positivos en la hípica.

El sabor de las victorias abrió las puertas a un proyecto más ambicioso, la creación de un haras al norte de la ciudad, en Huaral. “A estos buenos caballos, Ups, El Führer y otros más, quiso darle la oportunidad como padrillos. Así que se entregó a esta pasión, con la importación de buenos vientres provenientes principalmente de Argentina e Inglaterra”, señaló Pablo Medina Rospigliosi, sobrino, quien lo acompañaba de niño en su paso por la hípica.

El éxito de Los Pacaes tuvo su sello desde el primer momento, con la aparición de ejemplares que se apoderaron de las mejores carreras. “Salieron varios ganadores del Derby Nacional, entre estos Don Ramón, con el que Juan Suárez obtuvo su primera Cinta Azul”, enfatizó Medina sobre una resonancia que alcanzó vuelo internacional.

En efecto, Rospigliosi quizá fue uno de los primeros en llevar caballos peruanos a competir en Norteamérica. La Chaposa, hija de Ups y Belinda, madre de You And I y Chaposa Spring, dos ejemplares resultaron clásicos en aquella hípica de primer mundo. “Pisistrato fue uno de esos caballos que llevó a Estados Unidos y ganó más de 200 mil dólares que para la época era un dineral”, dijo Medina sobre el ejemplar que corrió y ganó clásicos en California para el Monterrico Stable.

Sin embargo, en ese génesis la yegua India ocupa un espacio protagónico, la ganadora de la Polla de Potrancas del 67, fue luego monumental como piedra angular en Los Pacaes. “Dio al triplecoronado Tatto, Estreli y Alemana que corrió con éxito hasta los 2400 metros, inclusive ganándole a los machos”, extrae de la memoria algunos nombres que representaron espectáculo en el Coloso de Surco.

Siempre fue respetado en la industria

Pero, aquel hípico también era un vendedor y así se destacaba en la presentación de sus productos, al menos unas 35 piezas que desfilaban cada año en los remates. Los que trabajaban con él, observaban la puntualidad en el pago de sus compromisos, de la misma manera como la exigencia que demandaba de vuelta. “Era muy ordenado, pero, también frío cuando las cosas tomaban un camino que, para él, no era el correcto”, enfatiza Medina para luego soltar dos anécdotas, luego de aquellas noches de incesante puja.

“El preparador Raúl Arriagada, en uno de esos tantos remates, le había comprado una potranca y al siguiente día aparece se le trae a su corral: “Mire, la yegua que le compré ayer está manca”, le suelta Arriagada. Mi tío le respondió: Para qué me traes a mí, llévala a donde Traverso que es veterinario”, así de prácticas eran sus salidas. “Unos conocidos propietarios le compraron un par de productos norteamericanos que en la pista resultaron un desastre. A todas estas, vienen a pedirle un descuento en reparo por aquellas compras y les responde: “Si los compraste es porque te gustaron, acaso si hubiesen ganado el Derby, me pagabas el doble”, Medina soltó una más del repertorio de su tío.

La última visita de Rospigliosi a Monterrico se dio en mayo de este año, en el corral hoy ocupado por los caballos del Patriots, donde disfrutó tantos momentos gloriosos, justo allí – a pesar de su estado- al parecer, encontró un último momento de paz, evocando el recuerdo de aquellos purasangres que lo hicieron feliz. Volvió a sonreír, en reflejo de una pasión que trasciende como una huella indeleble.

Descanse en paz.

En su última visita a Monterrico

 

 

 

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