Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - febrero 26, 2020
«Falleció Don Sabino», a media mañana comenzó a circular la noticia sobre el fallecimiento de un hombre que se convirtió en referencia sobre el entrenamiento de purasangres en cada rincón de Monterrico. El paso del tiempo es inexorable, Sabino Arias Martínez vivió a plenitud sus 94 años, ya había resistido la ausencia de su amada ‘Tere’, pero su salud empeoraba y un infarto letal terminó por apagar su corazón
Hombre recio, se forjó a sí mismo ‘desde abajo’. Aquel humilde joven proveniente de Pachácamac, el entonces pueblo rural, repleto de chacras y haciendas, entre estas ‘Aguas Calientes’, donde un joven Sabino dio sus primeros pasos en el conocimiento de los caballos, un oficio que abrazaría de manera definitiva y que tantos éxitos le traería, no solo a título personal, también para el Turf en el ámbito internacional.
Maidenform, Flaminio, Límite, Trovadora, Perseo, Lutz, Lady Shatzi, con la que se alzó con un esperado Derby Nacional hasta Elbchausse, son solo algunos de los campeones en una hoja en la que se reflejan más de 3 mil 400 victorias.
Sin embargo, su mayor logro queda reflejado en la constitución de una familia de bases sólidas. Son cinco hijos que hoy lloran su ausencia:Julio, Jaime, Alfonso, Rosario y Juana. Todos gente de bien, profesionales a carta cabal, los tres primeros veterinarios, ‘charito’ se convirtió en psicóloga y ‘juanita’ en médico humano.
«No solo nos hizo profesionales, con esos cimientos en valores como la rectitud, honestidad, todo lo que en la madurez de la vida se transforma en tranquilidad«, dijo un compungido Alfonso Arias, con el dolor de la pérdida de un padre, pero con el consuelo del «descanso de su viejo».
Don Sabino, mostraba ese carácter formador, con la severidad debida y la preocupación de ofrecer lo indispensable, el consejo con la mano firme. «Eran tiempos de la universidad. Estudiaba con Alfonso en la San Marcos, ya hará por lo menos 40 años. Nos daban clase profesores con maestrías en Europa, Estados Unidos, verdaderos sabios y nosotros teníamos que madrugar estudiando para aprender. Lo hacíamos en el stud 7, allí doña Tere y don Sabino nos traían pollo y café para no quedarnos dormidos. Pero, alguno de ese grupo de cinco o seis estudiantes ofrecíamos hacer el turno de estudio a nuestras casas, Don Sabino respondía:’No, imposible, aquí están bien’. Era la manera de estar vigilantes siempre no solo con Alfonso, también preocupados por que todos hiciéramos lo correcto«, recuerda Carlos Izaguirre, uno de aquellos estudiantes y amigo íntimo de la familia.
En lo profesional, era un ‘diferente’, ese talento innato para saber cuándo el caballo estaba listo para correr, qué hacer para convertirlo en un caballo bueno y traer triunfos internacionales. «Qué yo recuerde, fue el primero que trabajaba los caballos el día antes de viajar. Él inventó ese cuento y la razón le escuché que prefería eso porque si su caballo se golpea, si llega con una pata hinchada porque patea, lo único que tenía que hacer al llegar es desinflamar. Para correr ya tiene todo adentro. En cambio, al no hacerlo,ya no podía galopar y menos hacer la partida final», esbozó Izaguirre sobre las lecciones del maestro.
Hoy se marchó de esta vida terrenal, un viejo roble que parecía inquebrantable, sus deudos sufren. Antiguos compañeros, rivales en su momento, reconocen su grandeza que trasciende lo forjado en las pistas. Hoy todo Monterrico llora su partida.
El velorio de Don Sabino será hoy a partir de las 4 pm en la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, Salón San Miguel (Ref: Av. El Derby, la que está cerca al Hipodromo de Monterrico). El sepelio será el viernes a las 11 am con dirección a Los Jardines de la Paz, para su cremación .
