Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - mayo 16, 2021
Ayer, en ocasión al Clásico en honor a los periodistas hípicos, tuvimos la oportunidad de compartir con otro grupo de difusores del espectáculo, en el cuarto piso. Juan José Esquerre, María La Rosa, José Damert y Óscar Hernández. La mejor compañía llegó a media tarde con Anibal Prado y Édgar Prado, quienes por invitación del Jockey Club del Perú (JCP) asistieron a la jornada de carreras y nos dieron el honor de estar en la misma mesa.
Tanto Édgar como Anibal, llegaron hace pocos días al país por una causa no muy grata: Su padre José Prado había fallecido. «La familia nos avisó que no resistiría las siguientes 24 horas. Viajamos, desde Estados Unidos, enseguida»,comentó el mayor de los Prado, resignado al desenlace inevitable.
Esos momentos de oscuridad familiar, también coincidió con la fatalidad que cobró la vida de otro partícipe del turf, Juan Eugenio Enríquez. Ambos asistieron al minuto de silencio que, se efectuó, entre semana, en medio de una jornada de carreras.
«Es una pérdida dolorosa. Es justo en estos momentos, cuando los jockeys muestran solidaridad. Competimos en carrera, con una ambulancia persiguiéndonos. Luego de ello,al concluir la carrera, siempre hay esos enlaces de armonía, es lo que nos hace diferentes de otros deportes», dijo al tiempo de rogar por una pronta recuperación emocional de los Enríquez.
ANÉCDOCTAS. La jornada fue propicia para recordar algunos pasajes en el exitoso recorrido de Édgar y Anibal Prado. Una en particular, no fue de triunfos, es quizás aleccionadora. La pérdida de la monta de Big Brown, el campeón que ganó los dos primeros pasos de la Triple Corona en 2008 y se lesionó en el Belmont Stakes.
Big Brown, entrenado por Richard Dutrow, quien apoyó mucho a Prado en su llegado a New York, confiándole a sus compeones, venía siendo ejercitado por el peruano, quien estaba encantado con lo que prometía cuando estuviese en carrera.
Big Brown en la previa en KD
Sin embargo, un giro inesperado ocurrió el 26 de enero, a un mes del debut de Big Brown con los colores del IEAH Stables, un sindicato que lo compró luego de verlo ganar en New York, por más de 11 largos en su primera actuación.
«Esa tarde, les había ganado a los mismos propietarios un Stakes con Benny The Bull en Gulsftream Park. Uno de los socios, bajó al Jockey Room, para invitarme a una cena para celebrar el triunfo, pero venía de tener nueve montas y al siguiente día también tenía compromisos, así que opté por no ir», cuenta los detalles.
Por supuesto, la celebración se dio en un lujoso restaurante de Florida. Trascendió que en una mesa contigua se encontraba Kent Desormeaux y su esposa Sonia, la pareja envió una costosa botella de champagne a los propietarios, quienes la aceptaron y los invitaron a compartir la velada. Así ocurrió, con la atención centrada en la belleza que se desprendía de la dama. Solo pidió un deseo: La monta de Big Brown para su esposo.
Al día siguiente me llama Richard Dutrow, el preparador y me dice: «Hey, E.P. Debiste ir a la cena. Los dueños le prometieron la monta a Desormeaux. Intenté fenarlos, pero dijeron que tú montarías todos los que quisieras pero ese no», recuerda el Hall Of Fame. «No lo podía creer. Pero, en ese momento, tenía dos opciones. Romper relaciones por un potrillo que aún no había corrido o perder una cuadra de al menos una docena de ejemplares clásicos«, agregó.
La historia de Big Brown ya es conocida. Además de los de la Triple Corona, también se llevó el Florida Derby y el Haskell de un millón de dólares. «Recuerdo que cuando el caballo avanzó al Florida Derby, (marzo del 2008), el propietario me pregunta qué haría, dónde estaría para esa fecha y le respondí a modo de broma: sin planes porque me había quitado al campeón.» Esa semana viajamos con sus caballos a los Emiratos y ganamos varios incluyendo el Dubai Golden Shaheen (G1) de dos millones de dólares con Benny The Bull«, recalcó.
«Me fue bien. Pero, Big Brown era un caballo muy especial. Así perderse una reunión importante, siempre traerá consecuencias», dice Prado con humor, mientras espera su retorno a Estados Unidos que se dará la próxima semana. «Seguiré montando en Gulsftream», concluyó.
Por su parte, Anibal Prado, no dejaba de valorar el talento de los jockeys peruanos, lo dice quien se el primero en casa en destacar en el oficio y alentar a Édgar para que siguiera la saga. «Todos recuerdan a Antinoo en aquel internacional. Lo corrí en tramo de la pista que estaba en mejor condición».
Anibal Prado fue uno de los jinetes peruanos que emprendió temprano vuelo a Estados Unidos. Lo hizo en 1993, cosechando más de 1500 victorias. «Actualmente sigo ligado a la hípica, soy agente de Luis Rivera Jr en Prax Racing, Filadelfia», señaló.