Miguel Vilcarima: “Tengo mucho ilusión con mis compromisos en las coronas”
septiembre 10, 2024
Por: Abrahan Carvajal - junio 23, 2020
A Ricardo Chiappe los obstáculos no lo amilanan. Luego de haber tenido una carrera corta en Monterrico, el jockey decidió marcharse a Estados Unidos en 2003 y no se puede quejar de los números cosechados entre Delaware y Laurel, con cerca de 700 triunfos; pero, ahora su presente es Penn National, donde arrancó con victoria el pasado viernes.
«Esta vez me decidí por correr en Penn National(Pennsylvania) porque en los otros hipódromos las temporadas son cortas y acá se corre todo el año», dijo luego de ver la meta con el potrillo Dontmesawithsister, en el primer día de actividad en el circuito.
«Había venido muchísimas veces, pero con caballos de afuera. Siempre tuve Penn National como un hipódromo que no era para mí porque nunca me gustó correr de noche pero, ahora que estoy aquí me encanta», dijo Chiappe, confirmando su capacidad de adaptación que sobrelleva con la compañía de otros peruanos. «Aquí está David Cora y Jorge Tipa, hay buen ambiente», asegura.
Chiappe, luego de haber cumplido una campaña de altibajos en Monterrico, confiesa que llegó a Estados Unidos sin mayores expectativas que galopar.»Empecé con Scott lake y Antony Dutrow y a los años seguí galopando y corriendo uno o dos caballos por mes, hasta que un agente me vio y comenzamos a trabajar».
Y vaya que la suerte cambió. Rápidamente, Chiappe se encontraba alternando en tres diferentes hipódromos, lo que le valió sumar más de un centenar de triunfos en una temporada, eso ocurrió en 2011. «Algo que me ayudó mucho fue correr caballos árabes. A muchos jockeys no les gusta, pero corren más lento que los purasangres y tengo más tiempo para pensar o tomar decisiones», esboza la idea que completa con una carcajada.
Pero, estos caballos ‘lentos’ le han dejado jugosos dividendos. «Me gané un clásico de 100 mil$ en keeneland en el que montaban Mena,Calvin Borel y otros jockeys top, de ese momento», recuerda sobre una de más de un centenar de carreras de este tipo que cuenta en sus registros.

«La verdad al llegar acá(2003), no pensé que volvería a ser jinete;pero Dios sabe como mueve sus piezas y aquí estoy corriendo otra vez», reflexiona en esta etapa, con 43 años de edad, en la que siempre tiene presente sus orígenes. «Extraño el calor de la gente, la familia, los amigos y la comida de mi país«.
Este último instante de nostalgia no lo lleva a perder el objetivo que es seguir sumando triunfos. «En Laurel y Delaware la colonia de jockeys es dura; gracias a Dios, aquí me han recibido muy bien. Estoy montando caballos con chance todas las reuniones«, concluye con la mira puesta en un nuevo comienzo.
