Domingo 28 de Junio de 2026

La hípica bajo el amargo filtro de la incomprensión

Por: Abrahan Carvajal - junio 07, 2020

La atmósfera de incertidumbre se mantiene en Monterrico, tan peligrosa como el Covid-19 que – a la fecha- ha apagado 5300 vidas en el país. Ahora la indefinición del Gobierno ante la necesidad de arranque amenaza ferozmente con la sostenibilidad de la industria hípica, de la que dependen laboralmente miles de personas.

El golpe mortal de esta pandemia, viene aderezado con una suerte de inacción por parte de actores gubernamentales que no digieren la importancia y dinámica de esta singular actividad y que prefieren mostrar su indiferencia, esa suerte de «laissez faire, laissez passer«, agregándole un ‘no nos importa’.

Tal conclusión se desprende de las declaraciones del presidente del Instituto Peruano del Deporte, Gustavo San Martín, en Radio Ovación, cuando no le dio una salida favorable a la hípica, a pesar de haberse cumplido con la entrega del protocolo correspondiente y, además, desconociendo que Monterrico – en cuanto a su adaptación para activarse durante esta coyuntura- está mucho más adelantado que la mayoría de disciplinas deportivas.

De manera que, ese ‘espaldarazo’ no fue recibido, aunque la hípica permanece bajo el cobijo de la Federación Ecuestre. Pero, insistimos que el mayor flagelo es someterse al filtro de incomprensión y desdén por parte de los que son ajenos a su funcionamiento y, por tanto, caen en el confort del cliché que reduce al turf como ‘entretenimiento de ricos’.

Bien lo señalaba Belinda Stronach, en representación del grupo que maneja Santa Anita Park, uno de los hipódromos más importantes de EEUU, cuyo funcionamiento fue suspendido brevemente por esta pandemia. «Las carreras de caballos son un ecosistema delicado y destruirlo ahora conducirá a una crisis innecesaria», añadiendo que hay mucho más detrás de escena de lo que la mayoría de la gente piensa.

Miles de caballos que requieren de supervisión y constantes cuidados, desde la alimentación, el ejercicio y la atención veterinaria, los caballos de carreras viven, respiran, son animales que no pueden, y no podrán, sobrevivir sin el contacto humano y la atención diaria. No se trata de máquinas que se puedan apagar temporalmente en una fábrica. Acotaba Stronach en una publicación a página entera en Los Angeles Times.

Además marcaba que tanto los caballos como los jinetes son atletas-el mismo argumento por el que Edgar Prado recibió los laureles deportivos- y en el caso de los purasangres ‘estar de pie en un puesto sin ejercicio diario, sin competir es perjudicial para su salud, seguridad y bienestar«,acotó.

La mayoría de los salarios pagados a quienes trabajan provienen directamente de los premios que se obtienen cuando los caballos compiten. Esas ganancias provienen del dinero apostado en las carreras en vivo y así continúa el ciclo. Ahora esa cadena está al borde de romperse y con ello, echar al caño toda una industria cuando decenas de propietarios están a punto de ‘tirar la toalla’ por no recibir una salida adecuada.

Para algunas industrias, hacer una pausa es un riesgo con algún margen de maniobra, pero para el turf simplemente no es una opción. En Estados Unidos, buena parte de su centenar de hipódromos ya están en funcionamiento. Inclusive las autoridades de New York, con sus 17 mil fallecidos por la pandemia, entendieron que sus recintos hípicos pueden operar correctamente a puertas cerradas y lo hacen desde esta semana.

Y así el escenario se replica en Brasil, Chile y Uruguay, como ejemplos cercanos. Mientras tanto, Monterrico que pretende implementar protocolos sanitarios y de funcionamiento que ya tienen una experiencia exitosa, se mantiene al borde del colapso y su posible desaparición. La hípica no le pide al Gobierno ni subsidios ni bonos, solo el derecho de operar – y está en capacidad de hacerlo- en cumplimiento a las medidas sanitarias, ampliamente difundidas.

El protocolo continúa bajo la lupa del Ministerio de Salud y también de la cartera de Agricultura. Cuando se está en la segunda fase de la reactivación económica, solo se reclama mayor compresión de las autoridades y así volver a ‘entrar en carrera’.

Indiferencia gubernamental atenta contra la hípica

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