Miércoles 21 de Enero de 2026

‘Kabobie’ Rojas: «El cambio es brusco, esta situación nos obliga a ser más sensatos»

Por: Abrahan Carvajal - abril 11, 2020

Gustavo ‘Kaboobie’ Rojas es uno de los vareadores que pernocta en Monterrico, durante esta contingencia. Prácticamente nació entre las patas de los caballos, de su abuelo, Ricardo ‘Tío Soco’ Torres, aprendió el oficio ya hace más de 30 años, cuando apenas era un chibolo que cursaba la primaria en el Colegio Fiscalizado 7504.

«Tenía 14 años y quería tener mis ahorros, así que en las mañanas me desempeñaba en el stud y luego en las tardes cumplía con la escuela«, recuerda quien encontró su chapa, precisamente en el aula con sus compañeros, en la serie Las Aventuras de Shazam. «Kaboobie, era el camellito volador, lo asociaciaban con los caballos y a mí con ellos, con esa chapa quedé» recuerda.

Su primer gran ‘guerero’ fue paralelepípedo, con el que llegó tercero en el OSAF ganado por Tweed, de Chile, en el 90′.»Con ese mi abuelo, Ricardo Torres, me permitía tomarme la foto. Se quedaba a cien metros y en la recta venía como escupida de músico»,dice sobre el accionar de un caballo que se dio el lujo de figurar cuando la prueba estelar de milleros era realmente un internacional. «Venían los de Brasil, Chile, Argentina que eran caballos imponentes y se burlaban de Paralelepípedo que apenas llegaba a los 450 kilos».

Así fue aprendiendo Kaboobie, recordando su paso por los Cuatro Palos, La Paloma, entre otros studs. «A los jóvenes nos tocaba ser los calichines. Cuidábamos a los potrillos hasta que estuvieran listos para correr y luego estos pasaban a los cuidadores antiguos».

Rojas que cree que es hora de asumir una responsabilidad compartida

Pero, ese noviciado amalgamó ese conocimiento que le ha permitido ser constante en el oficio. «Aquí hay que ser responsable y metódico. Estar con el caballo porque él es tu compañero. Él también te conoce, te saca por la voz y el olfato. Hay que ayudarlos en todo momento», precisó.

En ese trajín, Gustavo Rojas debe estar atento hasta el último detalle. «Que las vendas estén bien puestas. A veces, los caballos amanecen mal y allí debemos avisarle al capataz y este le notifica al preparador. Siempre aparece una fiebre, retención de orina, alguna inflamación o dolencia y hay que estar encima para que no se complique», razona.

CUARENTENA. Todo cambió el 16 de marzo, con el Decreto de Emergencia. «El preparador (Alfonso Arias) nos reunió para conversar. La pregunta era:’¿Podíamos aguantar estar aislados, pernoctar en el hipódromo para cuidar a los caballos?’ Era un cambio brusco, pero somos una familia y era momento de darnos la mano», reflexiona sobre lo que lo empujó a mantenerse en el corral.

«Somos un grupo de 30, incluyendo veterinarios y galopadores, divididos en varios studs.»Yo me quedo en el 70, donde están diez caballos», al tiempo de también precisar cómo transcurre el día a día. «La rutina empieza a las 4:00 am, ya para las 8:30 ha galopado la mayoría de los caballos. Luego si hay cualquier problema, debemos llevarlo al Stud 7 donde también reciben alguna terapia»,acotó.

Durante este ‘cautiverio’ las horas a veces avanzan a cuenta gotas. «Llegado el mediodía, todos vamos a la ollita por los sagrados alimentos. Con las precauciones del caso», mencionó, enfatizando la camaradería como esencia del equipo. «Los caballos mismos te piden cancha. En la tarde, también hay que sacarlos a caminar, el calor los abochorna»,acotó.

«Habrá un antes y un después«, reflexiona Kaboobie en torno a lo que implica esta pandemia. «Muchos temen perder el trabajo. Varios han cesado. En algunas caballerizas, aumentan las labores, pero no el sueldo. Y esto lo hacen de manera grosera, afortunadamente, no es la mayoría, pero dicen:’Las puertas están abiertas’, no creo que sea la forma», dice consciente de que debe haber una responsabilidad compartida. «Quizá la rutina cambiará. Pero, en lo personal, frente a la vida nos tocará ser más cautos y sensatos«, concluyó.

Carta Secreta le dio satisfacciones(Foto Archivo)

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