Miércoles 20 de Marzo de 2019

SALEM: “El buen gerente debe escuchar a gente experta para buscar eficiencia y proactividad”

Por: Abrahan Carvajal - Diciembre 17, 2018

Se mostró inconforme por designación de Milos como 1er suplente

El hipismo definitivamente no tiene nacionalidad, ese espectáculo mágico -casi religioso- que, así como tantos, hipnotizó a la familia Salem, desde sus cimientos. “Mi abuelo palestino, llegó a Chiclayo y se enamoró de todo esto en tal medida que fue uno de los fundadores del Hipódromo de Santa Victoria”, recuerda Hugo Salem Valderrama, quien sigue la tradición con sus colores azules del Harem en Monterrico.
Desde mis 18 años de edad no recuerdo un solo año en el que haya dejado de comprar caballos”, agrega para marcar que, a pesar de la crisis que atraviesa la actividad, su afición se mantiene inquebrantable.

Mantener un stud, que en nuestro caso bordea los 20 caballos, requiere un montón de plata. Antes con ganar una condicional cobrabas 7 mil dólares que te daba para mantener la pensión por casi dos meses. Ahora si con suerte ganas cinco carreras no te alcanza ni para cubrir la tercera parte”, asegura Salem sobre los flagelos económicos que sufren los propietarios; sin embargo, él cree que la actividad puede encontrar una luz al final del túnel.

CH: ¿Cómo vive el hipismo?

Esto es una pasión. Como todo en la vida, hay que hacerlo con aspiraciones, buscar lo grande, las carreras importantes y, si es posible, representar al Perú afuera, con mayor razón ese es mi principal incentivo porque yo realmente no soy jugador. Mi gusto por la hípica va por tener un caballo campeón que demuestre condiciones especiales y en esa búsqueda es lo que apunto cada año.

Constantemente contribuyen con el elevage mediante importación de ejemplares

CH: Una afinidad que alcanzó desde muy joven, ¿Qué recuerda del Hipódromo de Chiclayo?

Una hípica mucho más pequeña que la limeña, pero con una organización similar. Había criadores locales. También venían caballos de la capital, normalmente aquellos con problemas óseos. Lo trasladaban a Chiclayo por la condición de la pista que era pesada, mientras que los que tenían problemas de tendones, iban a una pista dura, como la de Arequipa, por años se manejó así.

Tengo fotografías desde que tenía dos años de edad, estando ya en los corrales. Es una afición que nace desde mis abuelos y que se ha venido trasladando de padres a hijos.

Da la impresión de que se debe hablar de una hípica limeña y no nacional, la actividad y su difusión se concentra solo en Monterrico, una tendencia de hace ya décadas. ¿Comparte esa apreciación?

La actividad en Chiclayo y Arequipa han menguado, a tal punto que en Chiclayo ya desapareció y la de Arequipa va en esa vía. Pero, curiosamente es conocido que se corre en Huancayo, lo propio en el  Cuzco, así como en un conjunto de ciudades pequeñas; por supuesto, carreras fuera del conducto regular con esos chichillos, los llamados morochucos. Eso confirma que hay interés en esta actividad. Lamentablemente por un tema de organización, de que todo está centralizado hacia Lima, y no solo en la hípica, sino en todo lamentablemente en el Perú.

CH: No solo propietarios se han ido, también es conocido que ese público migró hacia otras alternativas ¿Cómo se puede recuperar terreno?

-Soy un ferviente creyente de que hay que incrementar la clientela. Tomemos esto como una empresa. Yo en mi empresa hago el mismo ejercicio. Ya no tengo los mismos clientes de hace 40 años.  El negocio va mutando. Lo que eran muy buenos se volvieron malos, lo que eran malos se volvieron regulares y así sucesivamente nacen nuevos aliados.

-Yo haría, por ejemplo, el llamado a un público diverso. La semana de Arequipa, traer a esa comunidad al hipódromo. Con que el 1 % juegue, ya estamos ganando, también convertirlos en posibles aficionados. La siguiente semana, traer a la comunidad del Cuzco y así sucesivamente. Otras nacionalidades como la colonia judía, la japonesa, árabe, entre otras, hacerles constante invitación. Son mercados latentes    que no están atendidos.

Se te acaban los países y puedes comenzar con los bancos, empresas etc. Hay un montón de público que no conoce la hípica y que es un mercado cautivo al que debemos atraer.  Ya los apellidos antiguos van desapareciendo de Monterrico, de estos algunos no tienen hijos y eso es peligroso y preocupante para el este espectáculo.

Cree que ha llegado el momento de pasar el ‘testigo’ generacional a figuras emergentes

CH¿Por qué los casinos arrollaron a la hípica?

-La oferta de entretenimiento es mayor. Desde el espectáculo con cantantes hasta una serie de bonos que son atractivos. Mientras que los premios en Monterrico se quedaron congelados. Esa diversidad atrapa al jugador. Insisto en que, en este resurgir de la hípica, debe apalancarse en las comunidades que tienen total desconocimiento de lo que sucede en Monterrico.

Una interesante alternativa es sortear ejemplares para que se integren a Monterrico. De uno en uno, vas consiguiendo nuevos dueños. Eso es un estímulo para generar afición y para que se pueda concretar, debe haber acuerdos entre propietarios y criadores para encontrar este tipo de mecanismos. Sirva el ejemplo de Barrón al que le regalaron un caballo y eso desencadenó en un Stud vigoroso como es el Aurora que viene haciendo cosas interesantes en favor de la hípica.

Sostiene que debe garantizarse pozos realmente atractivos y mejoras sustanciales en premios de grandes clásicos (Foto L.Ypenza)

CH: Monterrico es actualmente esa suerte de ‘elefante dormido’ con tanto que explotar, a groso modo ¿Cuáles serían esas áreas que deben atenderse?

– En las mejores hípicas del mundo, aprovechan la parte interna de la cancha. En Florida, durante muchos años se filmaba la película Miami Vice. Esto es una fiesta, más durante la jornada clásicos, siempre se deben hacerse show. Es lo que falta aquí.

Tenemos las tierras más valiosas de Lima, pudiéramos alternar con peleas de gallos, carreras de perros, es una manera de diversificar y jalar a este público hacia nuestra actividad. Monterrico cuenta con esa dosis de adrenalina que lo hace un espectáculo de masas.

CH: Cómo recobrar esa etiqueta de confianza?

La directiva que le toca entrar debe pensar muy bien en nuevas fórmulas para darle un giro importante a la actividad. Por más que entren cuatro, cinco o seis hípicos de connotada trayectoria, exitosos en su vida privada, no se hará nada si no convocan a un grupo de especialistas que se encarguen de impulsar esto durante un plazo perentorio tres meses.

Su tarea principal es atraer auspiciadores. En tres meses, no más, deben mostrar resultados sino debe contratarse a otro grupo. Para captar a estos inversionistas es un trabajo de hormiga que debe estar en manos de un grupo externo contratado. Las mejores empresas del mundo lo entienden y lo aplican, garantizando así la obtención de resultados con – por ejemplo- el estímulo de comisiones.

CH:De buenas intenciones está preñado el mundo, pero ¿Cómo pasar a hechos concretos?

-Las directivas que postulen ya deben presentarse con la empresa que gestionará todas estas estratégicas de marketing. . Decidir si o no, ellos no son los que van a tocarle las puertas a los bancos, hay que delegar porque no lo van a hacer personalmente.

El legado hípico de padre a hijo es una norma en el clan Salem (Foto L.Ypenza)

CH: Ese episodio vivido en Chiclayo se puede replicar en Monterrico ¿Es momento de colocar las barbas en remojo?

-Para mí que he vivido en carne propia lo que pasó con la hípica en Chiclayo, es impensable que la dirección del Jockey Club quede en manos de gente del centro de esparcimiento que no le importa en nada la hípica, no invierte nada en caballos y que solo se preocupa por aquello, en conclusión, dejarían caer aún más esta actividad.

CH:¿Cuál debe ser el papel de los gremios?

Los gremios están disgregados. La Asociación de Propietarios, por un lado, el de criadores por el otro. Los mismos periodistas. Ya se ha tocado fondo, hay que unir esfuerzos para tratar de levantar esto.

CH:Renovación, siempre se menta esa palabra ¿Cómo puede ser digerida en Monterrico?

Todo en la vida tiene un ciclo. Yo no apostaría por los hípicos de siempre, los de avanzada edad porque mi padre fue un hípico muy decente, pero a su edad ya no era proactivo. Y esa palabrita es importante. Una directiva con gente de 70 u 80 años, sería más de lo mismo. Salvo que paralelamente contraten a una empresa especializada, de lo contrario no habría futuro. Eso se ve en las empresas cuando no están contratando a adultos de 50 años en adelante, buscan a jóvenes más preparados y creativos que van a ganador.

CH: Con cuáles rostros encarnaría esa transición en el Jockey Club?

-Allí, por ejemplo, está un grupo de criadores que están dando la hora, como Boris Schwarztman, Carlos Roe, Hiad Hamide, Jan Franco Balarezo, Alfredo Galdós, Wally Villarán, entre otros, que deben tomar la batuta y hacer cosas distintas.

Son baluartes a futuro y que deben preocuparse para que sus inversiones no decaigan. Muchos de ellos tienen el tiempo, la afición y la capacidad económica para dedicarse a esto y darle un vuelco al panorama actual.

CH:¿Cómo debe ser manejado el tema del juego?

Donde hay pozos, hay juego. Claro, si hablamos de cien mil dólares y lo aseguras con una empresa de marketing, eso sí sería realmente atractivo. Eso va a subir, nadie va a venir a jugar por 20 mil soles. Eso a un jugador grande no le resulta atractivo. Igual sucede con los premios de las coronas, no puede ser que corras por 60 mil soles, si triplicas esos montos te aseguro que el que gane esas carreras al año siguiente comprará eso y más en los remates.

-Hay que buscar la manera de estimular. Yo mismo llegué a pagar por un caballo 90 mil dólares, lo hice por Pensador, pero ahora no vuelvo a pagar eso, no más de 25 mil dólares porque simplemente corremos por sencillo.  Si pones una polla de 80 mil dólares y un Derby de 150 mil ten la seguridad de que volveré a ser el propietario de antes.

Con Código de Honor ganó la Polla de Potrillos en 2007 (foto Capture)

CH:¿Es verdaderamente el hipismo un deporte de los reyes?

Aquí entra todo el mundo. Desde el más chico hasta el más grande. Hay casos recientes como el de California Chrome, de gente humilde. Esto debe ser un hipódromo de masas, como el futbol. De todos los sitios, hay que tocar las puertas. Ninguna empresa del mundo funciona con un solo público.

CH: De esa experiencia de volver hípicos a sus hijos ¿Qué satisfacciones atesora?

-Gratificante. Los amigos que traen mis hijos cuando corren los caballos, ellos ya sueñan con tener billetico para comprar sus propios ejemplares, o sea que afición hay, pero hay que promoverlo. Se ve que con poca publicidad para el Derby las tribunas se llenan, pero hay que hacerlo constantemente.

CH:Desde lo individual ¿Qué piensa hacer en favor de la hípica?

Yo sigo comprando caballos, aquí y allá. Ya tengo yeguas vendidas a los criaderos y me llegan productos, de Argentina, de Estados Unidos, entre otros lugares y eso es una manera de seguir aportando a esto que tanto disfrutamos.

Sostiene que el papel de los criadores será vital en conjunto con la Asociación de Propietarios para “reinventar” la industria (Foto L.Ypenza)

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