Lunes 22 de Julio de 2019

ROE: “Se pudo salvar la hípica en base a dos cosas: Generar confianza y no robar”

Por: Abrahan Carvajal - Enero 21, 2019

La campeona será tendida la próxima semana (Foto L.Ypenza)

Uno de los dueños de la potranca Juliana y también del haras Los Eucaliptos, el doctor Carlos Roe Battistini es hípico inclusive antes de aprender a leer. Se forjó en la actividad a la par en la industria de laboratorios. Hoy por hoy, su nombre es sinónimo de éxito, con fuerza en el manejo empresarial y también con ese recuerdo vigente cuando asumió la riendas del Jockey Club del Perú -2005-2011- en una de las etapas de mayor oscuridad para el turf nacional y –como Rey Midas- logró “voltear la tortilla”, propiciando el resurgir de Monterrico como uno de los espectáculos predilectos en la sociedad.

CH ¿Cómo se convierte en apasionado del turf?
CR: Esto ocurre en los 60’ cuando yo era apenas un niño, de unos seis o siete años. Gustavo Luna -abuelo de Hugo Luna- era el presidente del Jockey Club del Perú y nos llevaba al hipódromo, había el nexo porque también él era laboratorista al igual que mi padre. Nosotros, incluyendo mi hermano, nos encontrábamos para irnos a un Monterrico que recién estaba formándose.

-Naturalmente, empezamos a sentir afinidad con los caballos del momento. Recuerdo que agarré como favorito a Chocotito- un hijo de Postín- mi hermano se animó por Pepe Pillo, seguíamos su campaña y nos encantó el ambiente. Además, Gustavo Luna tenía un haras chico, El Trébol, de apenas cinco hectáreas y allí nos entreteníamos en Chacaclayo.

-Así luego aparecen en mi memoria caballos de la fuerza de Leviatán y Cosmopolita, este último un alazán que era de mis preferidos. Me quedé impactado con aquella generación del 73’, en la que salió Tenaz, un puntero fabuloso que luego corrió contra Santorín. Los duelos sensacionales entre Trini López y Viarregio, la pasión la reafirmé por Sombrero, es parte de ese espectáculo que te hacía levantar de los asientos en la que el hipódromo era un verdadero termómetro de la sociedad, un espacio muy concurrido, de mucha casta, época en la que no había celulares ni casinos. Tenías que estar aquí.

Junto con su hermano Eduardo (a la izquierda) asiste a Monterrico desde su inauguración (foto L.Ypenza)

CH: Generalmente, el padre trae al hijo al hipódromo en su caso se rompió la regla…

CR: Comencé a ser propietario desde los 18 años, entonces esa expectativa de ver qué hacían los caballos de mi propiedad también contagiaba a mi padre. “Avísame cuándo corran”, me decía. Eso lo animaba a venir a Monterrico, lo que nos preparó emotivos momentos, sobre todo con El Escocés con el que ganamos muchas carreras, incluyendo dos veces el Clásico Enrique Martinelli.

CH: Llegó el momento asumir un papel exigente en la directiva ¿Cómo se dio esa situación?

CR: Pasó una etapa en la que tuve que irme de Lima para prepararme en todo este tema de laboratorios y lo hice en Boston, EEUU. Casualmente coincidió con la hora en la que las cosas empezaron a ponerse feas en la hípica. La venta de los terrenos al Jockey Plaza, la economía de la hípica que yo conocía daba tropezones, debido a un exceso de gastos y tonterías.

-Fue en 2004 cuando me convoca el grupo de Robalca y me hacen ver la realidad, la hípica en su nivel más espantoso. Le debíamos a todos los bancos. No había ni 1500 caballos en el hipódromo, hasta se le adeudaba 4 millones a Sedapal. El número de nacimientos no sobrepasaba los 300 al año. Además, nadie hacia nada para remontar este escenario, en el plano internacional éramos un paria.
-Allí me convoca gente ilustre, Jaime Rizo Patrón, Fernando Machiavello, Gonzalo de la Puente, entre otros, quienes me proponen que acompañe a Robalca como vicepresidente. Vieron en mí, a un profesional con éxito, sin enemigos, alguien chambero e hípico, una afición que poca gente de mi entorno conocía, se sorprendían y ese era mi gran secreto.

Fue un momento complicado, mi viejo se estaba muriendo, lógicamente me honraban con su propuesta y era pertinente porque el Jockey estaba quebrado, pero les advertí que sería un candidato ausente, aun así, aceptaron.

CH: ¿Qué ocurrió posteriormente?

CR: Mi padre falleció un 5 de marzo y ganamos el 16. A todas estas, yo ya sabía que Robalca estaba enfermo, pues era su médico. Él fue una figura simbólica y yo era el presidente interino. De inicio, todo fue una desgracia, teníamos diez años sin pagar la OSAF. Perdimos posición física con la venta de los terrenos y la afición se había ido al diablo. Los tragamonedas aparecieron en cada esquina mientras que nuestras agencias apestaban. Aquí se jugaba cerca de un millón de dólares a la semana, cuando entré el promedio era de 1.400. 000 soles.

Diversos gremios lo respaldan o lo invitan a que nuevamente se postule como cabeza de una la directiva del JCP (Foto L.Ypenza)

CH: ¿Cuáles fueron las claves para enderezar tanto entuerto?

CR: Te puedo decir que cuando encuentras algo tan destrozado, poder mejorarlo resulta fácil. Eso se cumplió. Lo que fue vital es crear un ambiente de estricta confianza. Los propietarios antiguos regresaron al igual que los apostadores. El Comercio nos volvió a dar páginas, luego de diez años sin publicar.

Fue prioritario abrir todos los frentes, siendo el político un eslabón importante, aquí tuvimos a muchos embajadores como invitados frecuentes que atraían a la prensa; por tanto, generaban promoción. Así también en la parte internacional, ganar aliados para llegar a la OSAF con protagonismo, eso propició más clásicos de Grupo. En síntesis, puedo decirte que las cosas que influyeron para voltear la tortilla, pagar todas las deudas y quedar en azul es proyectar confianza y no robar.

CH: Luego fue oficialmente presidente del Jockey Club del Perú ¿Quiénes lo acompañaron y qué maniobras gestionaron?

CR: Heredé un directorio con Lucho Razetto,Lucho Pérez Godoy, Freddy Chirinos, Alejandro Umbert, entre otros. Luego, se integró otro bloque de gente capaz como Rafael Rizo Patrón- gerente de Saga Falabella-, Mario Otoya, Ignacio Larco– ligado a la minería. Es importante señalar que no tuve renuncias y logramos hacer cosas interesantes. Fue necesario sincerarnos y traer gente competente.

Contratamos a una empresa para traer un operador, en aquel momento estaban nombres como Codere, Larc, Caliente, Stronach, pero uno de los temas que impidió que se hicieran cargo fue la carga laboral con trabajadores muy antiguos. La idea era conservar a los mejores y dar una buena indemnización a los que tenían que irse, pero no se pudo cristalizar.

Es dueño de Los Eucaliptos donde cuenta con. Más de 30 yeguas madres (Foto L.Ypenza)

CH: ¿Con qué quedó en deuda luego de su período?

CR: Emprendimos un proyecto muy lindo en la Av. Olguín. Ya nos habían quitado terrenos y había que reemplazarlo. La idea era interconectar el hipódromo con la ciudad. Eso pudo haber colocado a Monterrico en un nivel de sostenido crecimiento como lo que vive actualmente Maroñas en Uruguay.

CH: ¿Qué lo truncó?

CR: Precisamente el tiempo. Me fui en marzo con Bradock y Private Affair brillando en el Latino, también concluyeron los mandatos de los alcaldes de Lima y Surco, del entonces, existía un lobby trabajado. Lo que se planteaba era construir edificios – en espacios donde actualmente están algunas caballerizas- mediante sociedades estratégicas con aquellos que aportaran el capital y nosotros el terreno, eso generaría rentas mediante alquileres que oxigenarían la actividad.

CH: Un déjà vu, lo que lo atormentó hace diez años se replica en la actualidad de Monterrico, ahora la gente lo vuelve a reclamar como alguien capaz de revertir esto

CH: Es muy difícil y me da mucha pena. Entre 2005 y 2011, no escatimamos esfuerzo y eso se reflejó en un trabajo con total pasión y entrega. Nunca me imaginé que todo lo que se hizo se evaporara tan rápidamente. Logramos poner en azul las cuentas. Ya lo que tenía que venir después era optimizar las cosas, darle continuidad a los proyectos emprendidos, incentivar las apuestas y buscar un operador que se interesara en manejar el hipódromo, así sea parcialmente. Si no tomaría la carga laboral, que se encargara del juego y que tenga que cobrar lo que amerite su gestión. Mientras que el Directorio sea el controler.

También causa malestar que hay un montón de gente, la cual solo esboza críticas y que vienen y juegan solo en el simulcasting ¿de qué hablan? Todos tienen que poner de su parte. Ahora, en nuestro caso, estamos involucrados aún más en la hípica a través de un haras; pero nuestro tiempo es limitado, tenemos que viajar constantemente al extranjero, debido a los compromisos con las empresas y también con los nietos. Pero, nos mueve la misma pasión por esta actividad.

CH: Todo es manejable, ahora más cuando tiene la experiencia…

CR: En eso vengo pensando en los últimos meses. No es una tarea imposible, creo que volvería a generar esa confianza. Creo que si los mozos y todo el personal del hipódromo pudieran votar no necesitaría ni de los socios, votarían por mí de manera abrumadora, pues todos tienen un recuerdo bonito de mí. Pero, me siento inseguro de poder darle al Jockey lo que le di hace una década. Pero, aún no está dicha la última palabra.

Cree que entre las prioridades debe ubicarse un operador que garantice el relanzamiento de Monterrico

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