Jueves 18 de Abril de 2019

AGUIRRE: “Se requiere entendimiento y armonía para lograr convocar a gente que trabaje por la hípica”

Por: Abrahan Carvajal - Enero 14, 2019

Comparte la tradición con sus hijos y nietos Foto Cortesía)

La hípica romántica está presente en el recuerdo de Augusto Aguirre, desde aquellos años de San Felipe hasta dar paso al coloso de Surco en Monterrico. “La afición nació al visitar el corral de Víctor Cornejo, luego tuve un receso en la actividad, en el cual me fui a hacer empresa y al tiempo, cuando tuve medios económicos, ya me inicié como propietario”, precisó el “negro” como se le conoce en el medio, donde ha logrado saborear el éxito con sus sedas del Bertha Matilde y también al mando en la gestión de la Asociación de Propietarios.

Contacto Hípico (CH): ¿Cómo fue esa transición de un hipódromo a otro?

Augusto Aguirre (AA): Era otra cosa, con un cúmulo de aficionados con mucha catadura moral, de señorío, una condición que se viene perdiendo como reflejo de una sociedad.

CH: ¿La ubicación geográfica de Monterrico fue favorable para su consolidación?

AA: Era el coloso lejano de la ciudad, no había nada de centros comerciales y movimiento urbano de estos días, pero la gran afición promovía que la gente se desplazara al hipódromo.

Recuerdo que en la gestión de Augusto Mostajo la movilidad se garantizaba cuando se recogía al público en Plaza Dos de Mayo y en la avenida Brasil con Javier Prado, como dos puntos fuertes, se lograba movilizar a centenares de personas por reunión.

CH: ¿Cómo se logró fomentar el arraigo hípico en la sociedad?

AA: Ese carácter de tradición familiar jugó a favor, además del efecto de la publicidad con la polla y el pollón como banderas, eran apuestas que, económicamente, le cambiaba la vida a cualquiera. Había solo dos apuestas de categoría: La Lotería de Lima – Callao, con solo dos fechas con premios gordos y la polla todas las semanas. El mercado era exclusivo.

CH: Hasta llegar a la contracción actual, el castillo se derrumbó…

AA: Eso es el markeking, palabra moderna que parece no está en el diccionario de la hípica. Había agencias por el mercado de Magdalena y a las 9 de la noche cerraba y así como esas en todos los barrios, situación similar en las provincias.

En los programas radiales se anunciaban cuáles agencias no entraban en juego, en una época donde lo más moderno en comunicaciones era el telégrafo, pero así se fue desarrollando la actividad.

Definitivamente, esto se apalanca mediante gestión, nada es regalado. La gente conocía el movimiento, no eran improvisados. Había personajes como aquel gerente del Banco del Crédito, quien no podía ser un improvisado, además si él no era capaz seguro tenía gente experta que lo asesoraba.

El único que quizás lo hizo de manera empírica, sin asesoramiento financiero, fue Augusto Mostajo y su éxito fue tremendo. El mejor presidente del Jockey Club del Perú en los últimos 40 años, hace falta más personajes de este calibre.

CH: ¿En qué consistió La huella de Mostajo?

AA: Tal vez fue un hombre terco, pero hípico. Lo que se le ocurría, lo hacía. Fue un gestor de la pista de césped. Claro que no tenía detalles, carente de la parte estética, pero sentó las bases.

Comparte la tradición con sus hijos y nietos Foto Cortesía)

CH: ¿Se debe rescatar esa conexión con la hípica de provincia?

AA: Siempre ha tenido buenos efectos. Promovió esa descarga de caballos con limitaciones, pero que hacían posible la programación de hipódromos como Arequipa y Chiclayo. Todo esto se ha desvirtuado desde hace algún tiempo. Desde algún tiempo, con carreras clandestinas, donde existen pocos controles. Aunque claro que concentran afición, la más representativa en la Sierra con los morochucos, pero es necesario darle el orden apropiado.

CH: ¿La hípica necesita de la proyección de buenos caballos que generen empatía con la actividad?

AA: Los caballos pasan. Por citar un ejemplo, en otro escenario, ¿Quién va a recordar a Gastón Acurio a la vuelta de unos años? Pero un Miguel Grau o Francisco Bolognesi, son parte de la identidad peruana. Así creo que pasa en este entorno.

Es más importante fomentar hípica joven, ya los viejos vamos de pasada. Ya el chico de edad contemporánea, se compra un buen carro, se va a su casa de playa y ni en cuenta el hipódromo. El reto es encontrar verdaderas motivaciones que lo regresen aquí.

CH ¿Cómo describe su paso por la Asociación de Propietarios?

AA: Cuando llegué, me conseguí una asociación desmembrada, sin control ni caja. Pudimos honrar los gastos heredados y mejoramos la situación a tal punto de dejar 250 mil dólares en caja, además de los ingresos que generaban los anuncios y 10 mil dólares por parte del Jockey Plaza para la carrera en nuestro honor. ¿Qué pasó que se perdió todo esto? Habría que buscar respuestas.

Se conectó a la hípica desde el otrora Hipódromo de San Felipe

CH: Se le conoce como el precursor recuperación de terrenos…

AA: Sí, claro. Por allá, en 2001, se logró la firma de un contrato de representación a cargo de la doctora Rosario Fernández, luego de un lapso prolongado en el que no se había activado ningún papel porque no se incentivaba al bufete.

Se reestructuró las deudas y el juicio alcanzó otro curso, en una gestión que se mantuvo Carlos Allen y Roberto Drago y ya con él se obtiene el dictamen, concretándose la devolución del terreno que indebidamente trataron de sustraernos. Ahora, está en la etapa de inscripción de Registros Públicos y ya en posesión de nosotros los litigantes.

CH: La percepción de un grueso número de propietarios es que están en estado de indefensión ¿Comparte ese criterio?

AA: Los propietarios deben sentirse representados por la asociación, con fuerza de voz en las decisiones que emprenda el Jockey Club del Perú, pues son dueños de la materia prima que garantiza el espectáculo. Tanto así que representan 6 millones de dólares en inversiones por año. En todo negocio prospero se espera recuperar la inversión en cinco años, nosotros no esperamos recuperar lo gastado, pero sí al menos garantizar el gasto corriente que genera mensualmente cada caballo. Y eso, con todas las limitaciones existentes es virtualmente imposible.

CH: Muchos se preocupan porque los terrenos generen alguna renta para los propietarios ¿Eso está contemplado?

AA: Todo se puede hacer, pero en su debido momento. El propietario no debe pensar en eso como prioridad pues, tomará posesión en los próximos 12 a 14 a meses. Mientras tanto, la Universidad de Lima ha repetido hasta el cansancio que no comprará hasta que los terrenos estén totalmente saneados. Además, está el otro tema en relación a la expectativa de que estos activos puedan revalorizarse al precio de 3 o 4 años atrás.

CH: La recesión económica ha tenido un impacto evidente en el hipódromo ¿Cómo contrarrestar sus efectos?

AA: Indudablemente, la situación económica del país se refleja en todos los escenarios. Si a uno le gusta comprarse carros, dejara de hacerlo y así sucede con los caballos. Es un momento de contracción y cada quien buscará la mejor estrategia para minimizar el impacto.

CH: Hablando de retos, viene elecciones en el Jockey Club del Perú y la Asociación de Propietarios ¿Cómo se observa el escenario?

AA: Cada uno debe tener sus retos debajo de la manga. Conscientes de que se asumirán entidades que no vienen muy bien. Con un Jockey Club que apenas puede pagar planillas, a pesar de recibir rentas por uno o dos años de adelanto. No están generando aportes.

CH: Alguna vez, el Jockey mantuvo su alcance filantrópico que lo acercó a la sociedad ¿Es pertinente manejarse con ese corte?

AA: No es por ser mezquinos. Pero, la caridad empieza por casa. Me gusta ayudar, me gusta dar, pero primero hay que mirar adentro.

CH: ¿Cómo lograr el consenso en temas vitales?

AA: La palabra es armonía y eso la encuentras con transparencia, dialogo y trabajo, el resto es arar en el mar.

Disfruta de las alegrías en el Herraje con sus colores del Bertha Matilde

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