Miércoles 12 de Diciembre de 2018

AGUINAGA: “Monterrico requiere salir del mundo de la sospecha”

Por: Abrahan Carvajal - Noviembre 26, 2018

Desde niño es un apasionado por la actividad (Foto El Comercio)

De raza le viene al galgo. Para Alejandro Aguinaga los amores con la hípica le llegó desde muy temprano, conoció el proceso de la crianza para luego disfrutar de las actuaciones de los caballos de su padre en el desaparecido Hipódromo de Chiclayo.

Ya han transcurrido al menos cinco décadas cuando aquel niño asistía a las caballerizas con sus hermanos, incluyendo la compañía de María del Pilar, de allí el origen de la ecurie que lo identifica. “Mi base emocional se sustenta en esta actividad”, soltó en tono de preocupación sobre lo que avizora como la peor etapa que atraviesa el turf nacional.

En diálogo directo y sencillo como acostumbra, el reconocido médico con los argumento de vida, habla con propiedad sobre una serie de aspectos que azotan a Monterrico. De entrada, llama al consenso, la sinergia de fuerzas para enderezar los entuertos.

Quiero felicitar a los propietarios y criadores, figuras que en las situaciones más adversas, siguen cumpliendo con la hípica. Pero, el momento sigue reclamando mayores cuotas de compromisos de todos los involucrados pues, el turf peruano corre el riesgo de extinción”, dijo de entrada, quien también ocupó alguna vez el cargo de Ministro de Salud.

 

Añoranza, fantasma recurrente ¿Qué extrae de lo vívido?
-Los recuerdos son importantes y además imperecederos. Tengo pocos de San Felipe, pero sí de Monterrico. Aquellos primeros internacionales, cuando vino -por ejemplo- ese famoso crack argentino Arturo A con Irineo Leguisamo. Era la época de esplendor con una afición enorme, la misma que vitoreaba a Santorín, extraordinario caballo que brilló aquí y afuera; la de Dárdanus que luego de ganar un clásico, fue llevado al antiguo hotel Maury para inaugurar el bar en honor al purasangre. Son algunos de esos episodios inolvidables.

En aquellas décadas de oro ¿Qué propiciaba que la actividad hípica fuese casi una religión?
-Había bastante promoción. Los periodistas competían por ofrecer la mejor información en páginas que, de verdad, generaban expectativas y eso se traducía en tribunas repletas. Se afianzaba una suerte de arraigo en la sociedad por apreciar a estos grandes crack, en una invitación que se extendía a las personas de provincia. Lima está conformada por muchos habitantes provenientes del interior, quienes se veían identificados con los Interprovinciales con la participación de – por ejemplo- caballos de Arequipa y Chiclayo.

Luego vino la debacle y la actividad se fue rezagando ¿Era previsible?
-Por la aparición de los tragamonedas y casinos, perdimos tremendamente el mercado. Pero, lo grave es que no logramos dar el paso para competir. Se extravió el enfoque de que esto, además de las apuestas, es un espectáculo; lo cual lo hace atractivo para una libre competencia. Un evento maravilloso que siempre genera expectativas en cualquier parte del mundo. Así como por citar a Francia con más de ocho hipódromos y todos manejan buen número de público lo mismo ocurre en Estados Unidos.

Reconoce el esfuerzo de criadores y propietarios en mantenerse en la actividad a pesar de la poco retorno económico por su inversión

¿Por qué se originó ese letargo?
-En una opinión personal, creo que los dirigentes se adormecieron, se aburguesaron con los ingresos extra hípicos, producto de estas concesiones de los terrenos a largo plazo, perdiendo luego las joyas de la corona. Se marcó un gasto desmedido sin tener un equilibro presupuestario, traduciéndose en déficit, aumento de egresos versus ingresos, en una tendencia cada vez mayor. El resultado era previsible, no es más que un inminente colapso.

En algún momento se logró oxigenación económica con el alquiler de espacios para eventos artísticos; pero luego sistemáticamente se ha procedido en la amputación por pedacitos del patrimonio del Jockey Club del Perú, dejando de lado la importancia de darle una mirada como empresa sin colocarla en una situación de competitividad.

Para muchos, Monterrico es un territorio “huérfano“, en el cual se ha perdido el sentido de pertenencia ¿Es así?

El tema parte de la confianza. Monterrico requiere otro enfoque, se debe desmontar aquello que comúnmente se llama el “mundo de la sospecha”, para darle un matiz de prístino, es decir, que sea transparente por todos los costados y la transparencia implica decir la verdad. De lo contrario, todo queda en manifestaciones etéreas.

El momento exige el firme propósito de enmienda; pero sin la recurrencia de divisionismos, no ahora cuando la hípica está en su peor momento.

¿Quiénes deben activar este proceso?
-Todos. Valorable el esfuerzo de los criadores y propietarios, cuando se realiza una inversión que se sabe sin retorno. Actualmente, el juego está anémico y sin solución, lógicamente la permanencia de esta actividad se ve amenazada. Por eso se debe buscar a los mejores para tener objetivos claros y definidos. Hay un principio gerencial: No pretendas ser el mejor, rodéate de los mejores.

Cree que la convocatoria de gente capaz es urgente para enderezar el camino (Foto América TV)

¿Cuáles son los mejores?
-Es momento de buscar especialistas. Gente preparada que pueda arrojar resultados favorables en varios aspectos de crecimiento. Encontrar un modelo de negocio que pueda ser diversificado. De lo contrario, se seguirá amputando el patrimonio para tener ingresos transitorios que se diluirán en gastos de manera envilecida. Si se quiere seguir en la política acostumbrada de darle un trabajito al amigo, al compadre, al conocido, sin calificación alguna, entonces la tendencia seguirá en un mayor forado.

El aspecto de la comunicación cobra especial sentido, actualmente es muy deficitario. Es momento de generar opinión con principios rectores claros y definidos. Aquí se piensa que por pagarle a la prensa o darle sueldo a periodistas están obligados a callar o no dar luces sobre las cosas que están mal. Perdieron el sentido de la crítica sana y constructiva por miedo a represalias.

La posición de Monterrico ante otras alternativas de apuestas y recreación ha quedado muy rezagada ¿Qué debe ser lo elemental para comenzar a recuperar terreno?
-Esto llamado Jockey Club del Perú es un producto, el reto es volver a posicionarlo en el mercado. Ya es imposible estar cercano a aquellos niveles de esplendor; pero como un espectáculo masivo es factible que sea asimilado.

Son tantos sectores que deben ser revisados a profundidad y reforzados ¿Cómo satisfacer la demanda mínima de la gente? Desde las instalaciones que impliquen un respeto mínimo en cuanto a la oferta de servicios hasta lo intangible, lo tecnológico. El valor agregado en cuanto a la eficiencia y vocación del personal, entre otros temas que ayudarán a mejorar el escenario.

Llama a sincerar sobre la realidad actual y a partir de allí encontrar consensos para proteger el Turf Nacional (Foto Diario Correo)

¿Cuál sería ese mensaje hacia aquellos que se dan por vencido y ven cualquier esfuerzo cómo algo utópico, irrealizable?
-Cuando me señalas la palabra utópico, se recoge el sentir de la gente, aquella que procesa el “no creo”. Antes se habló de un plan estratégico. Desconozco si se trazó y qué resultados arroja. Pero, es momento de retomar ese encanto que transmite la hípica. El mismo que impulsaba – en mi juventud- a que un grupo de universitarios, en sociedad, compraran caballos para divertirse. Es parte de sembrar esa semilla para reactivar la actividad que quizás en estos tiempos permita explorar otras fórmulas.
El panorama no es del todo sombrío. Hay empresarios jóvenes en la hípica que pueden encaminar planteamientos que busquen progreso en todas las áreas. Lo que sí es cierto es que el momento exige sacrificio, quienes asuman el reto de revertir lo actual, tendrán que entregar el tiempo que implica desprendimiento familiar y personal. Pero, alguien lo tiene que hacer.

En Monterrico, lo hípico frente a lo social ¿Cómo digerirlo?

-Este club tiene dos patas: hípica y social, eso es una verdad tajante. El reto es cómo conjugar esfuerzos para que toda la gente social pueda vincularse a lo que significa nuestro espectáculo. Lamentablemente, en Perú, existe un antecedente peligroso pues, en Chiclayo vendieron al hipódromo, lo lotizaron y solo quedó de pie su centro de esparcimiento y nadie reclamó aunque la ley establecía que su funcionamiento estaba supeditado al fomento equino.

¿La verdad lastima?
-Sí, no solo lastima, duele profundamente. A veces produce una herida que no cierra y la receta recomendada es desterrar la sensación de delito, complicidad e impunidad. En el Jockey Club se requiere actores de un cambio, ante el deterioro permanente de la institución. Se debe trabajar con perspectivas viables y sólidas. Debe revisarse las programaciones que persisten con un prehistórico método de comisiones. Se necesita la activación de un software donde los propietarios vean equidad en la programación de sus caballos en una competencia limpia

 

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